Por José Joaquín Fernández
En estos tiempos de crisis económicas y donde el presidente de los EE.UU. anuncia la mayor reforma al sistema financiero de la historia desde la década de los 30’s, es importante cuestionarse sobre el origen y papel de la institución financiera más influyente en dichos mercados: La banca central.
Un sinónimo de banco central es instituto emisor porque esta es la función propia de un banco central. Si usted toma un billete en colones cualquiera, se dará cuenta que tiene la firma impresa de la institución que lo emitió: Banco Central de Costa Rica (BCCR). Si toma un billete denominado en dólares de los EE.UU. se dará cuenta que dice “Federal Reserve Note”.
La creación de la banca central tiene origen muy reciente. Por ejemplo, la Reserva Federal de los EE.UU. (el Banco Central de los EE.UU. conocida comúnmente como la FED) fue creada apenas en 1913, esto es, hace menos de cien años. En el caso de Costa Rica, el BCCR nace en 1950. Una característica del dinero emitido por el gobierno, o la banca central, es que es dinero fiduciario; es decir, es dinero emitido SIN respaldo alguno y cuyo valor es a pura “fe”.
Antes de la creación de la banca central, la emisión de billetes o dinero era privada. Este dinero, en general, era oro y por tanto, los bancos privados solo emitían billetes según la cantidad de oro (o respaldo) que tuvieran depositados en sus bóvedas. No existía tal cosa como dinero fiduciario en la banca privada. La cantidad de oro era la restricción a la emisión. Cuando bancos privados emiten dinero de esta manera, sin más autoridad reguladora que ser sometidos a la más dura competencia, es lo que se conoce como Free Banking. En siglos pasados este sistema resultó ser mucho más estable que aquellos en donde hubo regulación e inicios de banca central, según las conclusiones de los estudios realizados por el profesor Lawrence White (1). En Costa Rica, incluso, la Ley de Bancos de 1900 permitía la libre emisión de dinero por parte de cualquier banco privado. La única condición fue que la emisión privada de dinero tuviera respaldo en oro.
Existe una corriente en economía llamada “Public Choice”, (cuyo máximo exponente es James Buchanan quien fue galardonado con el premio Nobel en economía en 1986) que sostiene que los gobiernos siempre actúan en interés propio de quienes gobiernan y que es de inocentes aspirar a un gobierno que busque el bien común. Siguiendo este principio, los gobiernos vieron que podían incrementar el gasto público si prohibían la emisión privada, monopolizaban la emisión de dinero y rompían el ligamen del mismo con el oro. Esto es así porque el ingreso que se obtiene por imprimir dinero se llama señoreaje y, en el caso de la impresión de dinero fiduciario, es decir sin respaldo en oro, consiste en la diferencia del valor que expresa un billete y el costo de su impresión. Por ejemplo, si un billete de ¢10,000 costó imprimirlo ¢100, la institución emisora se gana ¢9,900. La emisión de dinero privado sin respaldo siempre fue ilegal y considerada un delito de falsificación. Por tanto, querámoslo o no, la creación de la banca central no es más que el gobierno mismo autorizándose a falsificar dinero sin ir a prisión. En otras palabras, el origen de la banca central es perverso cuyo origen no tiene más que razones fiscales (2).
No obstante, la emisión excesiva de dinero es la ÚNICA causa de la inflación en Costa Rica y en cualquier parte del mundo. En Costa Rica, por ejemplo, mientras que la inflación promedio anual ha sido del 18% desde 1980 hasta el 2008, el crecimiento del dinero ha sido del 20% anual para el mismo periodo. Ante este ejercicio totalmente irresponsable por parte del BCCR en el control del crecimiento de la cantidad de dinero en circulación, los costarricenses se han ido refugiando de la inflación cada vez más en el dólar de los EE.UU. Es por esto que actualmente más del 50% de la riqueza financiera de Costa Rica se encuentra en dólares estadounidenses.
El gobierno de Costa Rica pierde cada vez más señoreaje con la dolarización y por lo tanto no le conviene. Es decir, entre más sustituya el agente privado al colón por el dólar, la misma emisión monetaria por parte del BCCR en colones, genera más y más inflación.
El gobierno quería recuperar el señoreaje perdido y tuvo la ocurrencia de introducir las bandas cambiarias en sustitución del sistema de minidevaluaciones. Es sabido que uno de los objetivos del BCCR al introducir las bandas cambiarias era precisamente generar incertidumbre cambiaria. Con ello, se retrasa el proceso de dolarización natural de la economía costarricense y el gobierno puede seguir explotando el señoreaje en colones por más tiempo. Es un mito creer que estamos en un proceso de liberalización por cuanto el BCCR sigue interviniendo el tipo de cambio y es probable que haya intervenido más en este proceso de bandas cambiarias que lo intervenido bajo el sistema de minidevaluaciones. También es absurdo hablar de liberalización del tipo de cambio mientras no exista libertad absoluta para comprar y vender divisas al punto que cualquier puesto de ventas callejera pueda ser a la vez una casa de cambio.
Tampoco es cierto que las bandas cambiarias sean un paso necesario para acabar con la inflación por cuanto el BCCR siempre ha tenido la soberanía absoluta de la emisión de dinero. Si el BCCR hubiese mantenido, desde la década de los 70’s, una emisión monetaria consistente con el crecimiento de la producción nacional, no habríamos tenido inflación, el tipo de cambio podría ser en este momento de C8,60 y podríamos conseguir, todavía, “tres confites por un cinco”.
La introducción de las bandas cambiarias es otro ejemplo del gobierno actuando en beneficio propio. Mientras que el pueblo costarricense se refugiaba cada vez más de la inflación del colón en una moneda fuerte como el US$, el gobierno solo veía que perdía señoreaje con el colón y decide introducir incertidumbre cambiaria como una estrategia para revertir los procesos naturales de dolarización. En otras palabras, la creación de la banca central nace para apropiarse del señoreaje y la introducción de las bandas cambiarias tuvo el intento de recuperar dicho señoreaje.
En estos momentos que se anuncian cambios profundos en los sistemas financieros, la discusión no debe ser en torno a los distintos regímenes cambiarios o a metas de inflación sino a la existencia misma de la banca central. La discusión debe sobre cómo cerrar el BCCR y emular el sistema monetario panameño que ha sido ejemplo de estabilidad monetaria y solidez financiera no solo para América Latina sino para el mundo entero.
_______________________
(1) White, Lawrence (1989): COMPETITION AND CURRENCY: Essays on Free Banking and Money. New York University Press.
(2) Smith, Vera C. (1936): THE RATIONALE OF CENTRAL BANKING and the free banking alternative. Liberty Fund. Indianapolis, EE.UU.
22 de junio de 2009
6 de junio de 2009
Cómo acabar con la inflación sin morir en el intento.
Por José Joaquín Fernández
En 1920, John Maynard Keynes, el padre del intervencionismo moderno dijo en su libro “The Economic Consecuences of Peace” que “No hay manera más sutil, ni medio más seguro para derribar las bases existentes de la sociedad que envilecer la moneda. El proceso envuelve todas las fuerzas ocultas de las leyes económicas del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni un hombre en un millón es capaz de preveer”.
Por más de treinta años los costarricenses hemos visto envilecer el colón con consecuencias nefastas para nosotros. Este envilecimiento de nuestra moneda se ha tornado aún peor desde que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) tuvo la ocurrencia de abandonar el sistema de minidevaluaciones y sustituirlo por un régimen de bandas cambiarias. Desde entonces, el diferencial entre compra y venta de la divisa se ha incrementado generando costos adicionales innecesarios para el sector productivo. Por otro lado, la volatilidad del tipo de cambio genera incertidumbre y mayores costos de producción reduciendo la inversión y generación de empleo. Además, la arbitrariedad en la intervención de las bandas cambiarias genera dudas sobre la honestidad del manejo de las mismas pues esos movimientos bruscos del tipo de cambio pueden generar ganancias multimillonarias para quienes sepan con anticipación el momento en que intervendrá el BCCR.
Como si esto fuera poco, el mal manejo de la política monetaria hizo que la tasa pasiva básica pasara de 15.75% en junio del 2005 a 4.25% en abril del 2008. Esta tasa es fundamental para la economía costarricense porque los préstamos en colones se ajustan de acuerdo al movimiento de la misma. Es decir, si la tasa pasiva básica sube, también sube la tasa de interés del préstamo en colones y por ende sube la cuota mensual del mismo. Es por esta razón que las mensualidades de los préstamos han subido de manera alarmante ahora que en abril del 2009 dicha tasa llegó a 11.50% luego de alcanzar el 12% en febrero de este año. El BCCR sabía que una tasa de 4.25% era insostenible y sin embargo la redujo de manera artificial creando una burbuja e ilusión de crecimiento económico.
Mucho más se puede decir de la pésima labor de la Junta Directiva del BCCR en el manejo de la política monetaria y por eso no es de extrañar que la economía costarricense tenga a febrero de este año una tasa negativa interanual de crecimiento del 4.9%.
Bien dice el Museo del Deutsche Bundesbank “El dinero juega un papel importante en nuestra vida diaria. Pero solo el dinero estable es un buen dinero”. Si hay mucho dinero en la economía se produce inflación y crecimiento artificial de la economía. Muy poco dinero produce deflación y contracción económica. El problema es que existen muchas definiciones de dinero: M0, M1, M2, liquidez total. Por ejemplo, M0 es la suma de los billetes y monedas físicas en circulación. M1 es M0 más los depósitos a la vista como cuentas corrientes. Es decir, puede ser que la “liquidez total” este creciendo mucho pero que M1 esté decreciendo. Entonces, ¿cómo saber si hay presiones inflacionarias en Costa Rica o no? Afortunadamente, esto es muy fácil de resolver de manera empírica.
En trabajos empíricos realizados por este servidor, demuestro que M1, y no la “liquidez total”, explica casi en un 100% la inflación en Costa Rica. Por tanto, para saber si hay suficiente dinero o liquidez sana en la economía basta con saber las tasas de crecimiento del dinero medido por M1. Por ejemplo, M1 creció a una tasa interanual del 13% en julio del 2008. Por eso no es de extrañar una inflación del 13.9% para ese año. Sin embargo, es alarmante saber que la variación interanual de M1 para marzo del 2009 es de -10.7%. En otras palabras, dado el crecimiento de M1 hasta la fecha, es falso sostener que la reducción del encaje bancario sobre los depósitos generaría presiones inflacionarias. Prueba de ello es que la inflación del mes de mayo, medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de -0.12% y que el aumento del IPC acumulado en lo que va del año es de tan solo 1.04%. Es absurdo que siendo la variable M1 la definición de dinero que mejor explica la inflación en Costa Rica, el Banco Central no la mencione en el Programa Monetario ni como parámetro, ni como instrumento, ni como meta para alcanzar su objetivo de inflación.
Otro de los errores fundamentales que está cometiendo el BCCR en este momento es el instrumento que está usando para controlar el crecimiento del dinero. Es bien sabido en la ciencia económica que el uso del encaje bancario es un pésimo instrumento para controlar la cantidad de dinero en circulación. El encaje es un impuesto, aumenta el margen de intermediación lo que implica que eleva las tasas de interés para los préstamos y castiga al ahorrante con menores tasas. Además, estimula la proliferación del sector informal (“garroteras”) en el sistema financiero.
Por tanto, si el BCCR quiere acabar con la inflación sin que la economía, la producción y la inversión colapsen aún más, se debe eliminar el uso de encaje bancario como instrumento de control de la cantidad de dinero en circulación. En el caso que esto produzca un crecimiento importante en M1, el exceso se debe recoger con Bonos de Estabilización Monetaria (BEM) cuyo plazo de vencimiento debe coincidir con las necesidades futuras de liquidez de la economía. Es decir, si se recogieran 100 millones de colones con BEM y se sabe que la economía costarricense necesitará 100 millones de M1 adicionales en 18 meses para mantener una inflación nula, entonces el vencimiento del BEM debe ser a 18 meses. Solo así podremos acabar con la inflación sin morir en el intento.
Otra opción que tiene el BCCR para eliminar el uso del encaje mínimo legal y evitar presiones inflacionarias es que abandone el absurdo de incrementar las Reservas Monetarias Internacionales (RMI). Hace unos años, las RMI equivalían a más o menos un mes de importaciones. Ahora equivalen a unos 3 ó 4 meses. Pero, ¿de dónde obtiene el BCCR esta idea de que incrementar el nivel de reservas es deseable o bueno para la economía del país? ¿Acaso no sabe el BCCR que no existe fundamento teórico para mantener reservas monetarias? Desde un punto de vista político, el nivel de las RMI solo sirven para determinar el tiempo en que el gobierno puede intervenir, manipular y alterar artificialmente el tipo de cambio. Si es cierto lo que dice el programa monetario del BCCR que el gobierno busca la liberalización cambiaria, entonces el nivel de las RMI, medida como meses de importaciones, debería reducirse y eventualmente llevarse a cero. En otras palabras, si el BCCR desea acabar con la inflación reduciendo el crecimiento de la oferta monetaria, lo puede hacer bajando los niveles de las RMI. Cuando el BCCR vende divisas, recoge liquidez. No hace falta usar el encaje mínimo legal como instrumento de control monetario.
En aras de alcanzar un sistema cambiario libre, el BCCR debe buscar una legislación que permita la más absoluta libertad de transar divisas al punto que cualquier chinamo de frutas también pueda comerciar divisas. Hasta que esto no se logre, no se debe liberalizar el tipo de cambio.
Sin embargo, uno debe seguir los buenos ejemplos y para el mundo Panamá es un gran ejemplo de un sistema monetario sano y un sistema financiero sólido. Panamá es el país de la región que mejor ha enfrentado la crisis financiera internacional. Sus pilares son ausencia de banco central y un sistema financiero altamente competitivo. ¡Sigamos el ejemplo panameño en materia financiera y monetaria!
En 1920, John Maynard Keynes, el padre del intervencionismo moderno dijo en su libro “The Economic Consecuences of Peace” que “No hay manera más sutil, ni medio más seguro para derribar las bases existentes de la sociedad que envilecer la moneda. El proceso envuelve todas las fuerzas ocultas de las leyes económicas del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni un hombre en un millón es capaz de preveer”.
Por más de treinta años los costarricenses hemos visto envilecer el colón con consecuencias nefastas para nosotros. Este envilecimiento de nuestra moneda se ha tornado aún peor desde que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) tuvo la ocurrencia de abandonar el sistema de minidevaluaciones y sustituirlo por un régimen de bandas cambiarias. Desde entonces, el diferencial entre compra y venta de la divisa se ha incrementado generando costos adicionales innecesarios para el sector productivo. Por otro lado, la volatilidad del tipo de cambio genera incertidumbre y mayores costos de producción reduciendo la inversión y generación de empleo. Además, la arbitrariedad en la intervención de las bandas cambiarias genera dudas sobre la honestidad del manejo de las mismas pues esos movimientos bruscos del tipo de cambio pueden generar ganancias multimillonarias para quienes sepan con anticipación el momento en que intervendrá el BCCR.
Como si esto fuera poco, el mal manejo de la política monetaria hizo que la tasa pasiva básica pasara de 15.75% en junio del 2005 a 4.25% en abril del 2008. Esta tasa es fundamental para la economía costarricense porque los préstamos en colones se ajustan de acuerdo al movimiento de la misma. Es decir, si la tasa pasiva básica sube, también sube la tasa de interés del préstamo en colones y por ende sube la cuota mensual del mismo. Es por esta razón que las mensualidades de los préstamos han subido de manera alarmante ahora que en abril del 2009 dicha tasa llegó a 11.50% luego de alcanzar el 12% en febrero de este año. El BCCR sabía que una tasa de 4.25% era insostenible y sin embargo la redujo de manera artificial creando una burbuja e ilusión de crecimiento económico.
Mucho más se puede decir de la pésima labor de la Junta Directiva del BCCR en el manejo de la política monetaria y por eso no es de extrañar que la economía costarricense tenga a febrero de este año una tasa negativa interanual de crecimiento del 4.9%.
Bien dice el Museo del Deutsche Bundesbank “El dinero juega un papel importante en nuestra vida diaria. Pero solo el dinero estable es un buen dinero”. Si hay mucho dinero en la economía se produce inflación y crecimiento artificial de la economía. Muy poco dinero produce deflación y contracción económica. El problema es que existen muchas definiciones de dinero: M0, M1, M2, liquidez total. Por ejemplo, M0 es la suma de los billetes y monedas físicas en circulación. M1 es M0 más los depósitos a la vista como cuentas corrientes. Es decir, puede ser que la “liquidez total” este creciendo mucho pero que M1 esté decreciendo. Entonces, ¿cómo saber si hay presiones inflacionarias en Costa Rica o no? Afortunadamente, esto es muy fácil de resolver de manera empírica.
En trabajos empíricos realizados por este servidor, demuestro que M1, y no la “liquidez total”, explica casi en un 100% la inflación en Costa Rica. Por tanto, para saber si hay suficiente dinero o liquidez sana en la economía basta con saber las tasas de crecimiento del dinero medido por M1. Por ejemplo, M1 creció a una tasa interanual del 13% en julio del 2008. Por eso no es de extrañar una inflación del 13.9% para ese año. Sin embargo, es alarmante saber que la variación interanual de M1 para marzo del 2009 es de -10.7%. En otras palabras, dado el crecimiento de M1 hasta la fecha, es falso sostener que la reducción del encaje bancario sobre los depósitos generaría presiones inflacionarias. Prueba de ello es que la inflación del mes de mayo, medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de -0.12% y que el aumento del IPC acumulado en lo que va del año es de tan solo 1.04%. Es absurdo que siendo la variable M1 la definición de dinero que mejor explica la inflación en Costa Rica, el Banco Central no la mencione en el Programa Monetario ni como parámetro, ni como instrumento, ni como meta para alcanzar su objetivo de inflación.
Otro de los errores fundamentales que está cometiendo el BCCR en este momento es el instrumento que está usando para controlar el crecimiento del dinero. Es bien sabido en la ciencia económica que el uso del encaje bancario es un pésimo instrumento para controlar la cantidad de dinero en circulación. El encaje es un impuesto, aumenta el margen de intermediación lo que implica que eleva las tasas de interés para los préstamos y castiga al ahorrante con menores tasas. Además, estimula la proliferación del sector informal (“garroteras”) en el sistema financiero.
Por tanto, si el BCCR quiere acabar con la inflación sin que la economía, la producción y la inversión colapsen aún más, se debe eliminar el uso de encaje bancario como instrumento de control de la cantidad de dinero en circulación. En el caso que esto produzca un crecimiento importante en M1, el exceso se debe recoger con Bonos de Estabilización Monetaria (BEM) cuyo plazo de vencimiento debe coincidir con las necesidades futuras de liquidez de la economía. Es decir, si se recogieran 100 millones de colones con BEM y se sabe que la economía costarricense necesitará 100 millones de M1 adicionales en 18 meses para mantener una inflación nula, entonces el vencimiento del BEM debe ser a 18 meses. Solo así podremos acabar con la inflación sin morir en el intento.
Otra opción que tiene el BCCR para eliminar el uso del encaje mínimo legal y evitar presiones inflacionarias es que abandone el absurdo de incrementar las Reservas Monetarias Internacionales (RMI). Hace unos años, las RMI equivalían a más o menos un mes de importaciones. Ahora equivalen a unos 3 ó 4 meses. Pero, ¿de dónde obtiene el BCCR esta idea de que incrementar el nivel de reservas es deseable o bueno para la economía del país? ¿Acaso no sabe el BCCR que no existe fundamento teórico para mantener reservas monetarias? Desde un punto de vista político, el nivel de las RMI solo sirven para determinar el tiempo en que el gobierno puede intervenir, manipular y alterar artificialmente el tipo de cambio. Si es cierto lo que dice el programa monetario del BCCR que el gobierno busca la liberalización cambiaria, entonces el nivel de las RMI, medida como meses de importaciones, debería reducirse y eventualmente llevarse a cero. En otras palabras, si el BCCR desea acabar con la inflación reduciendo el crecimiento de la oferta monetaria, lo puede hacer bajando los niveles de las RMI. Cuando el BCCR vende divisas, recoge liquidez. No hace falta usar el encaje mínimo legal como instrumento de control monetario.
En aras de alcanzar un sistema cambiario libre, el BCCR debe buscar una legislación que permita la más absoluta libertad de transar divisas al punto que cualquier chinamo de frutas también pueda comerciar divisas. Hasta que esto no se logre, no se debe liberalizar el tipo de cambio.
Sin embargo, uno debe seguir los buenos ejemplos y para el mundo Panamá es un gran ejemplo de un sistema monetario sano y un sistema financiero sólido. Panamá es el país de la región que mejor ha enfrentado la crisis financiera internacional. Sus pilares son ausencia de banco central y un sistema financiero altamente competitivo. ¡Sigamos el ejemplo panameño en materia financiera y monetaria!
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