18 de octubre de 2010

El costo para el consumidor al tener un monopolio llamado RECOPE.

Por Carlos Solano
Colaborador del Instituto Libertad

Es muy frecuente escuchar como los noticieros anuncian de las alzas constantes en los precios de los hidrocarburos, ya sea, gasolina regular, gasolina súper o diesel. Además, los noticieros y periódicos alertan efusivamente a los consumidores de todo el país que, se apresuren a llenar los “tanques” de sus vehículos con los diferentes productos antes de las doce media noche, antes de que los mismos aumenten de precio. En otras palabras, antes de que sus bolsillos sean nuevamente golpeados.

De acuerdo a una publicación realizada por la Secretaría Pro Tempore del Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Latina (CCHAC), en su documento SP-ES-CCHAC-00030-2010 y denominado: “Centroamérica: Precios promedio al Consumidor”, se nos deja evidenciado que Costa Rica, a nivel centroamericano y en cuanto al tema de los precios de los Hidrocarburos, tiene las cifras más altas de toda la región.

Es de suma importancia anotar que, podemos encontrar dentro de la publicación el Informe sobre Precios Promedios al Consumidor final de las Gasolinas y Diesel, en moneda estadounidense y por galón. El mencionado estudio, realizado con cifras oficiales de cada país y vigentes en la semana del 6 al 12 de junio del 2010, nos arroja los siguientes datos: mientras en Costa Rica la gasolina súper, regular y el diesel, le cuestan al consumidor US$ 4.53, US$ 4.30 y US$ 3.75 respectivamente, para el país con los precios más bajos que es Panamá, el estudios reporta las siguientes cifras: US$ 2.99, US$ 2.79 y US$2.53 respectivamente. ¿Cómo puede esto ser posible, si es solo una frontera la que nos divide?

La publicación revela además, ciertos puntos de suma importancia para ser mencionados acá:


  1. Del 06 al 12 de junio, a excepción de nuestro país, todos los demás registraron cambios en los precios de los combustibles al consumidor.
  2. En el caso de Guatemala, Panamá y El Salvador, el precio de todos los productos disminuyó para el periodo mencionado.
  3. En Honduras el precio de la gasolina disminuyó.
  4. Los precios más altos en Centroamérica, corresponden a Costa Rica seguido por Nicaragua.
  5. Los precios en Guatemala y El Salvador son libres, no regulados por el Estado y se ajustan semanalmente en base al comportamiento de los precios internacionales.
  6. El Salvador, publica todos los lunes “Precios de Referencia”, basándose en un sistema de paridad de importación (PPI). El sistema de precios de referencia NO es obligatorio.
  7. Por su parte Panamá, desde el 2009, ha establecido los “Precios Tope” (Máximos), con vigencia de 14 días.
  8. En países como Honduras y Costa Rica, los precios al consumidor son regulados.
Evidentemente, el sistema que presenta nuestro país nunca ha servido, RECOPE es una entidad que encarece los combustibles al pueblo, esto presenta factores que distorsionan los costos de producción y no contribuyen a un sistema de desarrollo.

Es de anotar que, de acuerdo a la Resolución 39/248 de la Organización de Naciones Unidas del 09 de abril de 1985, todos tenemos la Libertad de elegir a quien le compramos bienes y servicios. No tener competencia fomenta el despilfarro, la mala calidad de los servicios y los precios altos, que siempre golpean al que menos tiene.

Los Monopolios creados por ley, en este caso RECOPE, evitan la inversión, generan desempleo y precios altos al producto final.

Todos somos iguales ante la Ley, todos tenemos el derecho de ofrecer y comprar los productos y servicios que queramos.

¡Rompamos monopolios por ley, para crear riqueza y prosperidad!

22 de agosto de 2010

La cooperación estratégica universidad-industria

Por Alex Montero Hernández
Investigador del Instituto Libertad

Artículación universidad-industria en la nueva economía mundial.
La nueva economía mundial está centrada en el conocimiento. En la era de la información, las materias primas son substituidas por el saber como generador de riquezas y desarrollo, mientras que la presión de los nuevos mercados globales exige ser capaces de generar conocimientos e innovar. En este contexto, la cooperación estratégica entre las empresas y las universidades como centros generadores de conocimiento es indispensable para alcanzar la competitividad nacional.

Las empresas requieren dos tareas de las universidades: formación de recursos humanos de calidad y excelencia en la investigación. Examinemos la primera. Se trata de que el mundo del trabajo ha cambiado. Anteriormente regía el modelo tayloriano-fordista, diseñado para la producción en masa. Como comenta Marozo (2010), este modelo se caracterizaba por una estricta división de tareas, bajo estricta supervisión y controles posteriores. Las tareas eran simples, sin apelación a la inteligencia, a fin de lograr producción estandarizada y a gran escala. La nueva economía ha transformado este panorama, ,pues ahora requiere de “trabajadores del conocimiento”, capaces de enfrentar contextos laborales cada vez más complejos y cargados de incertidumbre. El trabajador debe ser capaz de autoadministrarse y actuar con autonomía, de asumir la responsabilidad por la productividad y calidad del trabajo, de ser flexible, de trabajar en equipo, de actuar con responsabilidad y ética.

El modelo de educación superior, en consecuencia, debe ajustarse. Anteriormente se orientaba a formar en profesiones estables y bien definidas, con competencias claras y con pocos cambios a lo largo de la vida, con escasa comunicación con otras profesiones. Pero el nuevo profesional, advierte Marozo, debe asumir el compromiso permanente, estar preparado para la incertidumbre, ser competente para participar en abordajes interdisciplinarios, ser flexible y polifacético y tener capacidad para crear.

¿Qué imagen de educación universitaria surge de todo ello? Los modelos universitarios deben evolucionar hacia la formación general y, en especial, enfocarse en aprender a aprender, en la educación pertinente para contextos reales, en la actualización permanente, en el enfoque de competencias y en la orientación emprendedora.

La segunda tarea es igualmente importante: la cooperación estratégica en materia de investigación y desarrollo. Las universidades han sido diseñadas para el trabajo académico y pocas poseen experiencia en la transferencia de tecnología. Sin embargo, existen buenas razones para la articulación de la universidad con la industria. Hidalgo (2010) menciona que las universidades orientadas a I+D pueden conseguir fuentes de financiación más flexibles, recibir subvenciones, conseguir facilidades de investigación más modernas, acceder a la formación de investigadores, exponerse a problemas reales en I+D con menores menores requisitos respecto a informes.

Las empresas resultan fuertemente beneficiadas al colaborar con las universidades. Hidalgo continúa señalando que de con ello logran acceso a personal altamente cualificado (investigadores, estudiantes), tanto como a conocimientos frontera, consiguen soluciones a problemas técnicos específicos, gozan de las facilidades del ámbito universitario, aumentan su imagen de prestigio y promueven la excelencia en el campo técnico.

El modelo universitario debe, por tanto, orientarse hacia la flexibilidad organizativa, la clara delimitación de responsabilidades, procesos de toma de decisiones cortos y reducción de su burocracia, todo con el fin de facilitar la transferencia de tecnología y flexibilizar los mecanismos de cooperación.

Situación de Costa Rica.
El Índice Global de Competitividad 2009-2010 del Foro Económico Mundial ubica a Costa Rica en la posición 55. Un esfuerzo de evaluación de la educación superior como factor de competitividad ha sido realizado por el Consejo Nacional de Competitividad (2007), que presenta dos conclusiones de importancia:
  • “parece claro que hay un atraso en Costa Rica tanto con respecto al número de egresados de las universidades como en cuanto a su composición y calidad” (p.23)
  • “Como se desprende de algunos de los indicadores de competitividad del World Competitiveness Report, Costa Rica presenta un desempeño todavía muy inferior a otros países que compiten en la arena global en lo que se refiere a la capacidad de innovación y a la denominada “preparación tecnológica” del país” (p. 13).
Se concluye que el país tiene deficiencias en dos tareas cruciales: formación del capital humano y labor en investigación y desarrollo. En cuanto a recurso humano, reporta CONARE (2008):
"La percepción de los empleadores señala un conjunto de áreas débiles de los egresados, tanto de la educación universitaria pública como de la privada, entre ellas el dominio de un idioma extranjero, la capacidad para el trabajo en equipo, destrezas informáticas y, especialmente, habilidades para establecer relaciones sociales asertivas y productivas" (p. 101).
En materia de investigación y desarrollo, las universidades nacionales son infrautilizadas, por lo que es necesario que asuman un nuevo papel. Esta tarea requiere generar espacios de encuentros entre empresarios e instituciones educativas que permitan conocerse y articular esfuerzos.


Sugiero clasificar las 56 universidades nacionales (5 públicas y 51 privadas) en tres tipos:
  1. La universidad con una idea clara del entorno empresarial, que ha desarrollado tanto políticas como instancias administrativas para articular la relación, que está en proceso de oferta de transferencia de tecnológica hacia las industrias.
  2. La universidad con débil o nula articulación con las empresas, pero con potencial para desarrollarlo. Este tipo de universidades carecen de política institucional sobre la relación industria-universidad, carecen de inventario de recursos, los vínculos con otras organizaciones están sub-empleados y se concentran en la academia, con alguna que otra actividad de extensión.
  3. Las universidades sin panorama del entorno empresarial, sin potencial, carentes de interés en desarrollar ningún tipo de articulación.
Un ejemplo de buenas prácticas
¿Cómo realizar la articulación universidad-industria en término de prácticas concretas? Permítaseme citar un ejemplo de universidad del primer tipo, es decir, con buenas prácticas de cooperación. Presentaré el caso de ULACIT, dado que Cámara de Industrias ya en 1994 le otorgó el Galardón a la Excelencia.

Al visitar su página web (http://www.ulacit.ac.cr/), ya la primera impresión es positiva, pues ha sido diseñada de forma amigable para el sector empresarial y no solo para uso estudiantil. Allí la universidad publicita los siguientes servicios a empresas:
  • Programas de Desarrollo Profesional. Se trata de una oferta de módulos que cubren todas las áreas gerenciales de la empresa.
  • Cursos libres. Cubren administración, ofimática y tecnologías de la información.
  • Inglés. Se ofrece un amplio espectro de cursos, diseñados para enseñar inglés o perfeccionar su uso, incluido el uso técnico en negocios. Existen servicios especiales para call centers. Además se ofrecen traducciones.
  • Consultoría empresarial. Se cuenta con un Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial (CIDE).
  • Diagnóstico de necesidades de capacitación. Un servicio gratuito para empresas.
  • Convenios empresariales. En su mayor parte se refieren a beneficios otorgados a empresas que envían a su personal, los que consisten en descuentos de matrícula, ofrecer los cursos en la empresa y otras facilidades.
  • Bolsa de empleo al servicio de estudiantes y empleadores.
  • Programa de becas empresariales, como servicio social y atracción de talentos.
Además de ofrecer así un buen ejemplo de marketing y de desarrollo de servicios hacia el sector empresarial, esta universidad desarrolla otras estrategias para articular su desarrollo con la industria, que van desde las prácticas académicas en empresas hasta la oferta de carreras técnicas y especialidades para satisfacer necesidades empresariales. La acreditación de carreras también muestra la incorporación del proceso de certificación de calidad de los profesionales. Por tanto, se trata de múltiples prácticas para adecuar la educación superior a las necesidades de la nueva economía global.

Conclusión
En el contexto de la economía del conocimiento en un mundo globalizado, la competitividad nacional depende del desarrollo de la cooperación estratégica entre universidad e industria. La universidad debe readecuar su labor para atender a las necesidades emergentes del nuevo mundo del trabajo, tanto en materia de estrategias de formación de capital humano como en transferencia tecnológica. Contamos con ejemplos de buenas prácticas para adoptar en este campo. Pero además necesitamos de foros que permitan estimular y articular el encuentro entre universidades y empresas para consensuar y unificar esfuerzos. Se trata de una prioridad nacional, si queremos seguir por el camino del desarrollo en un mundo cada vez más competitivo.

REFERENCIAS
CONACOM (2007). Educación Superior y Competitividad en Costa Rica. San José: CONACOM. Disponible en http://www.competitividad.go.cr/bibliotecaimages/documentos/EDUCACION%20SUPERIOR%20Y%20COMPETITIVIDAD.pdf

CONARE (2008). II Informe sobre el Estado de la Educación. Disponible en http://www.estadonacion.or.cr/index.php/biblioteca-virtual/costa-rica/educacion/informe-ii-cap-2

Escarré, Roberto (2010). El marco de las relaciones Universidad – Empresa. Fundación Ceddet. Disponible en www.ceddet.org

Foro Económico Mundial (2010). The Global Competitiveness Report 2009-2010. Ginebra: World Economic Forum. Disponible en http://www.weforum.org/en/initiatives/gcp/Global%20Competitiveness%20Report/index.htm

Hidalgo, Antonio (2010) Mecanismos de transferencia de tecnología y propiedad industrial entre la universidad, organismos públicos de investigación y las empresas. Madrid: Ceddet. Disponible en www.ceddet.org

Matozo, Eduardo (2010). La cooperación Universidad-Industria en investigación, desarrollo y transferencia de tecnología: El marco de las relaciones Universidad – Empresa. Madrid: Ceddet. Disponible en www.ceddet.org

Proyecto-Tuning (2007). Reflexiones y perspectivas de la educación superior en América Latina. Bilbao: Tuning Project. Disponbible en www.tuning.unideusto.org

Modelo de competencias: la universidad se acerca a la empresa

Por Alex Montero
Investigador del Instituto Libertad

Cuando un profesional recién graduado ingresa al mundo laboral, se lleva la más ingrata de las sorpresas: sus años de universidad son insuficientes y se encuentra a gran distancia de poder desempeñarse bien en los puestos que solicita. Cuando empieza a trabajar en una empresa tiene la sensación de no haber aprendido nada. Los empleadores se resisten a contratarlo, conscientes de que deberán invertir cerca de un año en capacitarlo antes de que tenga el nivel esperado; por ello prefieren contratara solo profesionales con experiencia.

Este divorcio entre formación académica y mundo empresarial existe y crece continuamente, pues la inercia de la universidad contrasta con el fuerte dinamismo de los mercados impuesta por un mundo globalizado y cambiante. Sufre la empleabilidad de los graduados universitarios, para quienes se hace cada vez más difícil conseguir trabajo decente; pierde competitividad el país y la posibilidad del desarrollo se aleja. En conferencia en el Colegio de Periodistas, Claudio Rama (2009) afirmaba: “para que la educación incida en el desarrollo, se torna un requisito indispensable que los sistemas educativos produzcan las competencias que requieran los mercados” (p. 3).

¿Existen alternativas? Desde la década de 1990 se hace sentir con fuerza la propuesta de la educación por competencias como alternativa para superar la brecha entre educación superior y mercados. ¿Cómo definir “competencia”? La Recomendación 195 de OIT declara: “el término ‘competencias’ abarca los conocimientos, las aptitudes profesionales y el saber hacer que se dominan y aplican en un contexto específico”. Se trata de la integración del saber con el saber hacer, de la teoría con la práctica, del conocimiento con la acción con miras al desempeño satisfactorio en el mundo del trabajo.
El modelo por competencias hace énfasis en las demandas explícitas del mercado de trabajo. La norma educativa surge de las necesidades de la práctica laboral, no de una oferta teórica desligada de la práctica. Nos parece escuchar aquí ecos del clamor de Dewey por una educación por y para la vida.

El concepto de competencia además ha evolucionado conforme a una figura del profesional capaz de trabajar en equipo, de ser productivo, de actuar con ética, de ser persona plena. Larraín y González (2005) afirman: “Por competencias se entiende la concatenación de saberes, no sólo pragmáticos y orientados a la producción, sino aquellos que articulan una concepción del ser, del saber, saber hacer, del saber convivir” (p.44). Y Schmal y Ruiz-Tagle (2008) destacan que el reto de la educación por competencias es “la relevancia y pertinencia de los contenidos que se aprenden; eviten el fraccionamiento tradicional de los conocimientos y faciliten su integración; generen aprendizajes en situaciones complejas y, por último, estimulen, faciliten y provoquen la autonomía personal del estudiante” (p. 150).


¿Qué ventajas tenemos al asumir el enfoque por competencias? Rama (2009) las sintetiza así:
  1. Fomentar la transparencia en los perfiles de las titulaciones.
  2. Promover un mayor énfasis en los resultados de los procesos de enseñanza
  3. Desarrollar un paradigma centrado en los estudiantes, que incluya no solo el saber
  4. Promover nuevas dinámicas de enseñanza para apropiarse de las competencias específicas y genéricas y articular diversidad de aprendizajes
  5. Ampliar los niveles de empleabilidad
  6. Crear un lenguaje común para la movilidad profesional asociado a los créditos” (p. 7)
El proyecto Tuning (www.tuning.deusto.org), en Europa, se ha encargado de afinar y unificar criterios en la educación superior europea, recurriendo a identificar las competencias profesionales como recurso para generar consensos, fijar estándares, equiparar títulos y movilizar profesionales en la región. Luego, el proyecto Tuning América Latina ha trabajado en identificar las competencias profesionales necesarias en nuestra región.

Contamos, por tanto, con el modelo de competencias para acercar la universidad a la empresa, aumentar la competitividad e impulsrar su desarrollo. Contamos con estudios que nos guían sobre cómo hacerlo. Contamos con antecedentes y experiencia acumulada en países y universidades de otras regiones del mundo. ¿Qué nos hace falta?

El paso crítico es la generación de consenso que nos permita actuar. Un consenso que involucre a los actores centrales del proyecto educativo nacional. Las universidades deben estar dispuestas a hacer la inversión de cambiar al modelo de competencias para ofrecer formación de calidad y pertinente para la demanda nacional. Las empresas deben tener espacio para expresar sus necesidades y demandas, de forma que puedan sentarse a dialogar con las universidades sobre el tipo de profesionales que requiere el país. El Estado, a través de CONESUP, debe ser facilitador de este proceso, eliminando la sobrerregulación y las trabas a fin de que sea posible el proceso de cambio y mejora de los planes de estudio.

No son los únicos interesados. La comunidad, espacio donde se instala la institución, es también fuente de necesidades por satisfacer y destino de servicios a ofrecer, por lo que debe estar involucrada en el cambio. Los docentes, quienes deben hacerlo efectivo, deben ser incorporados para que puedan actuar por convicción y consenso, de modo que no termine todo otra de las decenas de reformas abortadas de la educación nacional. Y los estudiantes deben intervenir como los promotores más activos del cambio, ya que son los más interesados por una educación flexible, actualizada y pertinente. En conclusión, es tarea de todos.

En otras partes del mundo, la universidad se acerca a la empresa para cooperar y lograr así mejores profesionales en un mundo cada vez más competitivo. ¿Podemos tener el mismo empeño en Costa Rica?

REFERENCIAS
Larraín U., Ana María González F., Luis Eduardo (2005). Formación Universitaria por Competencias. Seminario internacional CINDA. Disponible en http://www.buenastareas.com/ensayos/Formacion-Universitaria-Por-Competencias/118118.html

OIT (2005). Recomendación 195. Disponible en http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/bar_195/index.htm

Proyecto Tuning (2007). Tuning América Latina, conclusiones y propuestas. Disponible en agosto de 2010 en http://Tuning.unideusto.org/Tuningeu

Rama, Carlos (2009). Mercados laborales y competencias profesionales. Conferencia en el Colegio de Periodistas de Costa Rica del 6/11/09. Ver su página http://www.claudiorama.name

Schmal y Ruiz-Tagle (2008). Una metodología para el diseño de un currículo orientado a las competencias. Ingeniare. Rev. chil. ing. v.16 n.1 Arica jun. 2008 Disponible en http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-33052008000100004&script=sci_arttext

17 de junio de 2010

Principales objeciones y preguntas en relación al cierre de la banca central

Por José Joaquín Fernández
www.facebook.com/Jose.Joaquin.Fernandez

Ante la crisis financiera mundial se renueva la discusión sobre si el cierre de la Banca Central en América Latina es la mejor opción para enfrentar ésta y cualquier futura crisis internacional.

Siendo la banca central un monopolio del gobierno en la emisión de dinero, al cerrarse el Instituto Emisor desaparecería la moneda local y se elimina toda posibilidad que el gobierno vuelva a emitirlo. Muchos países no producen vehículos y por tal razón los importa. Si desaparece la moneda local, este tendría que ser remplazado por otra moneda (importada) que bien podría ser el dólar de los Estados Unidos, el euro, el yen o cualquier otra moneda de libre elección de los agentes económicos. Algunos economistas sostienen que se debe imponer el uso del dólar de los Estados Unidos en caso de que desaparezca la moneda local en algún país de la región. Sin embargo, imponer el dólar es contrario a la libertad económica y es igual a, por ejemplo, imponer solo el uso de vehículos Ford. Mi propuesta es cerrar la banca central y que exista libre oferta y demanda de dinero.

He aquí las principales objeciones y mi respuesta.


El cierre de la banca central implica que el gobierno pierde un instrumento de política económica.
Este punto, lejos de ser una objeción, es precisamente el propósito del cierre de la banca central. La función esencial del Instituto Emisor es la emisión de dinero. De aquí se derivan otras funciones como intervención en el tipo de cambio y tasas de interés. Por eso es que la banca central no es más que la planificación centralizada de la oferta monetaria, con todos sus defectos, siendo la inflación su principal consecuencia. La inflación es producto exclusivo de la banca central cuando emite o imprime dinero más allá del crecimiento de la producción. La teoría y la evidencia empírica confirman lo anterior para todos los países del mundo y en cualquier periodo histórico. Las consecuencias de la emisión excesiva e inflación son claras: ciclos económicos, aumentos innecesarios en las tasas de interés que las vuelven inaccesibles para el pequeño productor, crisis cambiarias, y crisis en la balanza de pagos. Además, la inflación es el impuesto más regresivo e injusto que existe. La inflación es generador de pobreza y deteriora fuertemente la distribución del ingreso. El propósito de cerrar la banca central es que sea el sector privado, como es el caso de Panamá, quien determine libremente la oferta monetaria y así poder acabar con la inflación y sus consecuencias. En los años que van del 2004 al 2008 la inflación promedio de los países latinoamericanos no-dolarizados fue 100% superior al promedio de inflación de los países latinoamericanos dolarizados.


No podemos cerrar el banco central mientras tengamos un déficit fiscal.
1) Este punto, lejos de ser una objeción, es una razón más para más para cerrar el banco central. Un gobierno se financia de tres maneras: con impuestos, con endeudamiento y con emisión monetaria. Recordemos que el origen de la banca central es cubrir los faltantes del fisco cuando los impuestos ni el endeudamiento le eran son suficientes. Imagine el lector que tuviera acceso legal a una máquina para falsificar e imprimir dinero. ¿Se preocuparía Ud. por su gasto? ¡Por supuesto que no! Pues bien, lo mismo sucede con el gobierno. La existencia de la Banca Central hace que los gobiernos no se preocupen por el gasto, ni en respetar el presupuesto aprobado por el congreso porque ellos saben que cualquier faltante lo pueden cubrir con emisión e inflación.

Una de las grandes ventajas del cierre de la banca central es que quita el “velo” monetario y revela con claridad las ineficiencias y costos reales de la producción. Entre los principales problemas que enfrenta nuestra producción son los altísimos e infinidad de impuestos, gasto público que supera el 15% del PIB, pésima infraestructura, ambigüedad o falta de respeto a los derechos de propiedad y regulaciones o monopolios que elevan los costos de telecomunicaciones, electricidad, seguros, servicios financieros y combustibles.

2) La política fiscal y la política monetaria son aspectos totalmente independientes. Así como no se requiere estabilidad monetaria para aprobar una reforma tributaria, tampoco se requiere de finanzas públicas ordenadas para cerrar el banco central o entrar en un proceso de dolarización o de caja de conversión. Ecuador y Argentina son ejemplo de ello. Panamá tiene estabilidad monetaria y financiera a pesar de que tiene déficit fiscal. Cuando no existe banco central y se tiene un déficit fiscal, se tiene la ventaja, tal y como sucede en Panamá, que el déficit fiscal no se traducirá en inflación, ni en altas y volátiles tasas de interés, ni creará incertidumbre e inestabilidad cambiaria.


El cierre de la banca central implicaría no poder usar la devaluación como forma de “estimular” las exportaciones.
Es claro que sin banca central ya no habrá política cambiaria y por tanto no será posible devaluar la moneda local para “estimular” las exportaciones. Lejos de ser esto un problema es una ventaja. La política cambiaria sana y eficiente es aquella que no privilegia a sector económico alguno a costa de otro. Si la moneda local está subvaluada, entonces se estimula de manera artificial al sector exportador y se castigan las importaciones, el consumo y gran parte de los salarios en moneda local. Si por otra parte, la moneda local se encuentra sobrevalorada, entonces se privilegian de manera insostenible las importaciones y al consumo y se castiga, innecesariamente, a las exportaciones y a la industria turística. En resumen, lo correcto y sano es que no exista ningún tipo de intervención por parte del banco central en el tipo de cambio. Lo mejor para las economías es que exista libertad para que cualquier agente económico pueda comerciar divisas y que el banco central no participe en el mercado de las mismas, ni comprando ni vendiendo.

La devaluación no ha demostrado ser un instrumento eficiente para estimular las exportaciones. Costa Rica y Ecuador son ejemplos. Desde 1980 hasta diciembre del 2009, el tipo de cambio en Costa Rica pasó de C8,60 a C570 por cada US dólar; es decir, la devaluación acumulada durante los últimos 30 años ha superado el 6500%. A pesar de tal “estímulo” a las exportaciones, Costa Rica sigue con déficit en su balanza comercial de su balanza de pagos. Por su parte, Ecuador devalúo en aproximadamente 900% cinco años previos a la implementación de la dolarización. Sin embargo, eso no lo convirtió en campeón mundial de competitividad y meses antes a la dolarización la situación de su balanza de pagos era tan crítica que las calificadoras de riesgo temían que el gobierno del Ecuador entrara en “default” con los pagos de su deuda externa soberana; eso a pesar de que Ecuador es exportador de petróleo.

Lo que la teoría y la evidencia empírica demuestran es que la inestabilidad monetaria contrae la producción mientras que la estabilidad monetaria la estimula de manera significativa. En Ecuador, una vez implementada la dolarización, las exportaciones no petroleras aumentaron en un 80% de 1999 al 2007.

Una de las grandes ventajas del cierre de la banca central es que quita el “velo” monetario y revela con claridad las ineficiencias y costos reales de la producción. Entre los principales problemas que enfrenta nuestra producción son los altísimos e infinidad de impuestos, gasto público que supera el 15% del PIB, pésima infraestructura, ambigüedad o falta de respeto a los derechos de propiedad y regulaciones o monopolios que elevan los costos de telecomunicaciones, electricidad, seguros, servicios financieros y combustibles.


Si se cierra la banca central no habría prestamista de última instancia.
Existen dos situaciones en donde una institución financiera podría, no necesariamente, requerir de un préstamo por parte del banco central: ante problemas de liquidez o en una situación de insolvencia.

Si una institución financiera se encuentra en problemas de liquidez, no necesita del banco central sino de un sistema financiero altamente competitivo, al estilo de Panamá, para que pueda acceder fácilmente a un crédito privado y resolver así problema de liquidez. Si la institución financiera no logra encontrar una institución privada que le preste para resolver su problema de liquidez es muy probable entonces que su problema no sea de liquidez sino de solvencia.

Si por otra parte, si una institución financiera está en problemas de solvencia, ¿por qué tendría que rescatarla un banco central y con ello socializar las pérdidas que de otra manera serían pérdidas privadas? El tamaño de la institución es irrelevante. El punto es que en un sistema democrático a quien le compete tomar la decisión de rescatar o no a una institución cualquiera, sea financiera o no, es al ministerio de Hacienda o al Tesoro. El rescate de una institución es un asunto de la política fiscal porque al final de cuentas son los contribuyentes los que pagan los rescates y por tanto no es competencia de un banco central.

En El Salvador, cuando se discutió el tema de prestamista de última instancia, se concluyó que este es un asunto fiscal, no de la banca central, y así se hizo cuando dolarizaron su economía en enero del 2001.


Sin banca central somos más vulnerables a las crisis financieras internacionales y “shocks” externos.
Cuando alguien dice que la existencia de un Banco Central puede aliviar los efectos de una crisis internacional en realidad lo que está diciendo es que una economía puede ser “estimulada” gracias a la banca central. Si esto fuera cierto, ¿por qué esperar hasta la crisis para que la banca central nos “estimule”?

Un Banco Central no puede “estimular” la economía en una crisis internacional simplemente porque la emisión de dinero (impresión de papel) no puede alterar las condiciones internacionales. Cualquier economía, globalizada o no, depende de su entorno internacional y no hay manera de evitar las consecuencias, sean positivas o negativas. Cuando la FED sube sus tasas de interés, ningún banco central puede hacer nada al respecto para evitar que afecte a sus economías y los países de América Latina deben ajustarse consistentemente porque caso contrario se producirán, tarde o temprano, desajustes y desequilibrios macroeconómicos insostenibles. Si aumenta el precio del petróleo, o de las materias primas, y se deteriora la cuenta corriente de la balanza de pagos de un país latino, los bancos centrales no pueden hacer nada al respecto y la única opción sana y viable es devaluar la moneda. Ante tal situación, algunos políticos demagogos se endeudarían en moneda extranjera o agotarían las reservas monetarias pero esto solo empeoraría las cosas y no evitaría la devaluación; solo la postergaría. Si los EE.UU. deciden inundar al mundo con dólares, el único ajuste sano, ceteris paribus, es la revaluación de la moneda local. En otras palabras, América Latina se ve afectada por la FED con o sin banca central y la banca central no puede hacer nada para mejorar la situación. Creer que un banco central puede alterar las condiciones internacionales es como creer que una hormiga puede hacerle una zancadilla a un elefante.

Lo único que puede hacer un banco central cualquiera es “maquillar” el entorno económico pero jamás “estimularlo”. Es decir, un banco central solo puede postergar el ajuste pero no puede evitarlo. Debe quedar claro que el precio a pagar por la postergación de los ajustes es que el ajuste tendrá que ser mayor en todos los aspectos. Entonces, ¿vale la pena tener banca central si al final de cuentas el ajuste es inevitable?

Sin embargo, además del costo que hay que pagar por la postergación del ajuste, la existencia de la banca central introduce costos altísimos adicionales, a saber, la incertidumbre. Esto se traduce en menos inversión, menos empleos y menor desarrollo.

Ante una situación internacional adversa, la existencia de la banca central introduce incertidumbre porque es imposible pronosticar la política monetaria que seguirá el banco central: ¿Variará las tasas de interés, cambiará el ritmo de devaluación, variará el nivel de las reservas monetarias internacionales, expandirá o recortará el crédito o alguna combinación de las anteriores? Pero todavía hay más incertidumbre porque tampoco sabemos cuándo el burócrata tomará la decisión de postergar el ajuste de la economía. ¿Devaluará mañana, dentro de un mes, o todos los días un poco? ¿Contraerá el crédito el próximo año o ahora con ajustes mensuales en el encaje mínimo legal o se hará de golpe? Etc. Pero aún hay más incertidumbre por la existencia de un banco central porque tampoco sabemos en qué monto se realizarán los cambios. ¿Devaluará la moneda en 5 ó 10%? ¿Variarán las reservas monetarias internacionales en US$100 millones, ó -US$1,500 millones? En conclusión, un banco central agrega al menos doce elementos de incertidumbre más la combinación de todas ellas a la política económica. Por las razones anteriores, es que un banco central, lejos de contribuir a la estabilidad, acentúa la inestabilidad monetaria y financiera. Esta ha sido la experiencia de América Latina con la banca central.


Si se cierra la banca central ya no podremos estimular el pleno empleo.
En última instancia, un banco central solo puede “estimular” la economía por medio de la emisión monetaria.

William Phillips publicó en 1958 el artículo titulado “The Relationship between Unemployment and the Rate of Change of Money Wages in the United Kingdom 1861–1957”. En este artículo el autor concluye que existe un intercambio entre inflación y empleo. Decía Phillips en aquel entonces que si un gobierno desea reducir el desempleo, este se puede “estimular” con un poco de inflación como consecuencia de una emisión excesiva de dinero. Sin embargo, ya antes de 1962 Milton Friedman, premio Nobel en economía, había demostrado en su libro “Price Theory” las inconsistencias teóricas de dicho artículo. Por el contrario, Friedman advirtió que los gobiernos que aplicaran la recomendación de Phillips terminarían no solo con mayores tasas de inflación sino también de desempleo. En otras palabras, Friedman dijo que el estímulo del empleo por medio de inflación termina en estanflación. ¡Y así sucedió en los 70’s, 80’s y en el 2008!

En 1994, el Deutsche Bundesbank en su libro “Política Monetaria del Bundesbank” afirma que la evidencia empírica de los setenta desechó la creencia de que la economía puede estimularse con emisión monetaria e inflación. Dice la publicación, “… antes bien sucede lo contrario: la estabilidad de la moneda es (…) un supuesto importante (…) para un próspero crecimiento económico”.

En un estudio que comprendió a todos los países del mundo, Marc Miles, Ph.D concluyó en su libro “The Road to Prosperity” (2004) que “Es un hecho empírico que países con moneda estable (bajas tasas de inflación) tienden a crecer más rápido que países con altas tasas de inflación”. Panamá nunca ha tenido banca central y fue el único país que tuvo estabilidad monetaria en América Latina durante todo el siglo XX. ¡Sigamos tal ejemplo!


Por tales razones es increíble que existan “economistas” que sostengan que si cerramos la banca central y acabamos con la inflación, entonces las economías crecerán menos.


Si se cierra la banca central, ¿qué moneda tendría curso legal y poder liberatorio?
La banca central no es más que una empresa pública que opera bajo monopolio creado por ley. Como todo monopolio, la banca central viola nuestro principio de libertad individual y económica. No es función del gobierno proveer bienes y servicios a excepción de aquellos necesarios para proteger la libertad individual, la libertad económica y la propiedad privada. Para que cada uno de nosotros sea soberano de sus propias vidas en el campo monetario, necesitamos que se respete la libre elección de monedas lo cual implica que no puede existir la imposición, por parte del gobierno, en el uso de moneda alguna. Es decir, en una sociedad libre, no puede establecerse por ley moneda de curso legal ni con poder liberatorio.


¿Por qué no reformar la banca central en vez de cerrarla?
Dice el adagio que no se le puede pedir manzanas a un árbol de naranjas. De la misma manera, no se le puede pedir estabilidad monetaria a la banca central cuando esta fue creada para financiar al fisco y crear así inflación e inestabilidad monetaria y financiera. Por otra parte, la evidencia empírica, siendo Panamá el mejor caso a imitar, demuestra que la banca central es totalmente innecesaria. No tener un banco central implica un ahorro multimillonario de recursos público que bien podrían estarse destinando a educación, salud e infraestructura o en reducir impuestos. A nivel histórico, el economista Lawrence White, reconocido mundialmente, ha demostrado que en siglos pasados aquellos países con banca central y regulaciones en el sistema financiero sufrieron depresiones más fuertes y mayores quiebras bancarias que en aquellos países donde no existía banca central y la banca privada era regulada por la libre competencia.

Es decir, el origen de la banca central es perverso y eso explica porque la historia de la banca central va de la mano con la historia de la inflación mundial persistente y del surgimiento de las crisis financiaras mundiales.


Se pierde señoreaje
El señoreaje es el nombre específico que se le atribuye a la ganancia que se obtiene por emitir dinero. Si el Banco Central Europeo (BCE) pone en circulación un billete de €100 y el costo de imprimir este billete fue de tan solo €5, entonces el señoreaje para el BCE es de €95. Cuando se cierra un banco central, ningún gobierno pierde señoreaje alguno porque este nunca le perteneció. El origen de la emisión de dinero tiene su raíz en el mercado; en las transacciones privadas. Los bancos privados eran los que originalmente emitían dinero. Luego vino el gobierno y monopolizó la emisión de la misma en la banca central. Por tanto, con el cierre de la banca central el gobierno no perdería señoreaje sino que lo estaría devolviendo a las manos de la libre elección del consumidor.

Algunos sostienen que la Reserva Federal de los EEUU debería compartir señoreaje con los países que cierren su banca central y en donde los agentes económicos escojan usar por voluntad propia el dólar de los EEUU. Esto no tiene sentido. ¿Acaso cuando una empresa cierra solicita que le compartan las utilidades de su competencia en su industria? Es como si la Nissan cerrara y le exigiera a la Toyota que comparta sus utilidades.


Se pierde soberanía nacional.
1) Solo podemos ser soberanos si se nos respeta la libertad de elegir la moneda de nuestra predilección. Es demagógico el concepto de soberanía nacional en asuntos monetarios o económicos. Los sindicalistas desean privilegios a costa de regulaciones en la legislación laboral, costosas cargas sociales y limitación de la competencia en la industria donde ellos laboran. Los empresarios desean proteccionismo del exterior para poder así explotar al consumidor, desregulación laboral y bajos impuestos y eliminación, de ser posible, de las cargas sociales. Los burócratas desean un gasto público cada vez más creciente, alimentado por impuestos crecientes y endeudamiento, para que así haya cada vez más trabajadores repartiéndose una misma función. Por último, pero no menos importante, los consumidores desean libertad económica, cero impuestos de ser posible, desregulación total de la producción, y libre comercio para que los productos de consumo sean al mejor precio y de la mejor calidad. ¿Quién es la Nación entonces para hablar de soberanía monetaria? La moneda local le pertenece al gobierno de turno, no al pueblo. Ninguno de nosotros es accionista del Banco Central.


2) Quien defienda a la banca central con el argumento de soberanía nacional, entonces esas personas no podrían usar Internet, ni transportarse en vehículos importados, etc. Por otra parte, el orgullo de cada persona debe estar en vivir en una economía estable; el origen de la moneda, sea nacional o importada, es secundaria. ¿Cuál es el orgullo de tener una moneda que sólo causa inestabilidad, miseria, pobreza e inequidad económica?


3) Si se permite la libre competencia de monedas, tanto de oferta como de demanda, algún agente privado podría emitir moneda local o “nacional”, al igual que el Hong Kong dólar es emitido por bancos privados.


Quiénes pierden con el cierre de la banca central.
Los únicos perdedores con el cierre de la banca central son los políticos demagogos que pierden la posibilidad de financiar su gasto con la emisión monetaria. En un régimen político sano y honesto, el gasto público se financia solo con impuestos y endeudamiento, nunca con emisión monetaria.


Quiénes ganan con el cierre de la banca central.
Los pobres son los principales ganadores con el cierre de la banca central. ¡Los ricos ya están dolarizados! Es el trabajador asalariado que percibe su salario en moneda local quien se beneficiará con el pago en una moneda fuerte como el US$ o el euro. Los ganadores serán todos los emprendedores, sean pequeños, medianos o grandes, sean comerciantes, industriales ó agricultores, que ahora podrán acceder a créditos a más largo plazo y a una tasa de interés mucho más baja y estable. Los ganadores serán los jefes de familia que ahora podrán adquirir una vivienda porque la mensualidad cayó quizá a menos de la mitad gracias a las reducciones en las tasas de interés. Los ganadores serán los exportadores que con la estabilidad monetaria que trae el cierre de la banca central serán ahora mucho más competitivos. Con el cierre de la banca central el ganador indiscutible será el pueblo latinoamericano.

2 de junio de 2010

¡Éxito en las negociaciones con la Unión Europea!

Por Alex Montero
Alex.Montero@InstitutoLibertad.org

¡Un aplauso para los gobiernos centroamericanos y sus negociadores! No dejaré de citar algunos de sus grandes méritos en el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea. Esos miserables europeos querían empujarnos productos de primera necesidad a precios bajos y con buena calidad. ¡Insoportable semejante atropello! Pero nuestros valientes negociadores centroamericanos pasaron noches en vigilia junto a un grupo de industriales ricachones que lucran por medio del Estado y su proteccionsimo. Estos fieros negociadores no escatimaron esfuerzo por defender los intereses de estos poderosos y mantener a las familias centroamericanas pagando productos caros y poco competitivos. Pocas veces ha sido tan contundente el compromiso con un sistema de redistribución que garantiza que el dinero pase de manos de los pobres hacia manos de los ricos con industrias protegidas.

El resultado es de aplaudir. No recibiremos papa, cebolla o tomate barato por intermediación de los europeos, pues se garantiza exclusión total a fin de que la canasta básica siga siendo cara para todos los centroamericanos. Tampoco los miserables europeos no podrán venderle a los centroamericanos leche en polvo barata y quesos subsidiados y al alcance de las familias pobres.

Los negociadores centroamericanos nos libraron también de un peligro mayor. En efecto, esos europeos canallas incluso se atrevieron a pretender librarnos dle sistema medieval de prebendas, representado por instituciones como Icafé, Corbana, Corfoga y Laica que nos ha oprimido durante décadas. Nuestro gobierno corrió a amparar a los señores feudales con eficacia y eficiencia. Seguiremos con mercados cautivos, como el del azúcar (y con éste toda la industria alimenticia que de él depende).

No fue por tanto una negociación respetando los principios del libre comercio. Se trató de un esfuerzo masivo por defender la institucionalidad nacional, única garantía de que continúen las asimetrías en favor de unos pocos que se enriquecen y la pobreza de todas las familias que deben pagar la protección que se le ofrece a esos pocos. ¡Un logro para Centroamérica! Felicitaciones al gobierno y a los señores negociadores por su compromiso con los más ricos.