Por José Joaquín Fernández
En estos tiempos de crisis económicas y donde el presidente de los EE.UU. anuncia la mayor reforma al sistema financiero de la historia desde la década de los 30’s, es importante cuestionarse sobre el origen y papel de la institución financiera más influyente en dichos mercados: La banca central.
Un sinónimo de banco central es instituto emisor porque esta es la función propia de un banco central. Si usted toma un billete en colones cualquiera, se dará cuenta que tiene la firma impresa de la institución que lo emitió: Banco Central de Costa Rica (BCCR). Si toma un billete denominado en dólares de los EE.UU. se dará cuenta que dice “Federal Reserve Note”.
La creación de la banca central tiene origen muy reciente. Por ejemplo, la Reserva Federal de los EE.UU. (el Banco Central de los EE.UU. conocida comúnmente como la FED) fue creada apenas en 1913, esto es, hace menos de cien años. En el caso de Costa Rica, el BCCR nace en 1950. Una característica del dinero emitido por el gobierno, o la banca central, es que es dinero fiduciario; es decir, es dinero emitido SIN respaldo alguno y cuyo valor es a pura “fe”.
Antes de la creación de la banca central, la emisión de billetes o dinero era privada. Este dinero, en general, era oro y por tanto, los bancos privados solo emitían billetes según la cantidad de oro (o respaldo) que tuvieran depositados en sus bóvedas. No existía tal cosa como dinero fiduciario en la banca privada. La cantidad de oro era la restricción a la emisión. Cuando bancos privados emiten dinero de esta manera, sin más autoridad reguladora que ser sometidos a la más dura competencia, es lo que se conoce como Free Banking. En siglos pasados este sistema resultó ser mucho más estable que aquellos en donde hubo regulación e inicios de banca central, según las conclusiones de los estudios realizados por el profesor Lawrence White (1). En Costa Rica, incluso, la Ley de Bancos de 1900 permitía la libre emisión de dinero por parte de cualquier banco privado. La única condición fue que la emisión privada de dinero tuviera respaldo en oro.
Existe una corriente en economía llamada “Public Choice”, (cuyo máximo exponente es James Buchanan quien fue galardonado con el premio Nobel en economía en 1986) que sostiene que los gobiernos siempre actúan en interés propio de quienes gobiernan y que es de inocentes aspirar a un gobierno que busque el bien común. Siguiendo este principio, los gobiernos vieron que podían incrementar el gasto público si prohibían la emisión privada, monopolizaban la emisión de dinero y rompían el ligamen del mismo con el oro. Esto es así porque el ingreso que se obtiene por imprimir dinero se llama señoreaje y, en el caso de la impresión de dinero fiduciario, es decir sin respaldo en oro, consiste en la diferencia del valor que expresa un billete y el costo de su impresión. Por ejemplo, si un billete de ¢10,000 costó imprimirlo ¢100, la institución emisora se gana ¢9,900. La emisión de dinero privado sin respaldo siempre fue ilegal y considerada un delito de falsificación. Por tanto, querámoslo o no, la creación de la banca central no es más que el gobierno mismo autorizándose a falsificar dinero sin ir a prisión. En otras palabras, el origen de la banca central es perverso cuyo origen no tiene más que razones fiscales (2).
No obstante, la emisión excesiva de dinero es la ÚNICA causa de la inflación en Costa Rica y en cualquier parte del mundo. En Costa Rica, por ejemplo, mientras que la inflación promedio anual ha sido del 18% desde 1980 hasta el 2008, el crecimiento del dinero ha sido del 20% anual para el mismo periodo. Ante este ejercicio totalmente irresponsable por parte del BCCR en el control del crecimiento de la cantidad de dinero en circulación, los costarricenses se han ido refugiando de la inflación cada vez más en el dólar de los EE.UU. Es por esto que actualmente más del 50% de la riqueza financiera de Costa Rica se encuentra en dólares estadounidenses.
El gobierno de Costa Rica pierde cada vez más señoreaje con la dolarización y por lo tanto no le conviene. Es decir, entre más sustituya el agente privado al colón por el dólar, la misma emisión monetaria por parte del BCCR en colones, genera más y más inflación.
El gobierno quería recuperar el señoreaje perdido y tuvo la ocurrencia de introducir las bandas cambiarias en sustitución del sistema de minidevaluaciones. Es sabido que uno de los objetivos del BCCR al introducir las bandas cambiarias era precisamente generar incertidumbre cambiaria. Con ello, se retrasa el proceso de dolarización natural de la economía costarricense y el gobierno puede seguir explotando el señoreaje en colones por más tiempo. Es un mito creer que estamos en un proceso de liberalización por cuanto el BCCR sigue interviniendo el tipo de cambio y es probable que haya intervenido más en este proceso de bandas cambiarias que lo intervenido bajo el sistema de minidevaluaciones. También es absurdo hablar de liberalización del tipo de cambio mientras no exista libertad absoluta para comprar y vender divisas al punto que cualquier puesto de ventas callejera pueda ser a la vez una casa de cambio.
Tampoco es cierto que las bandas cambiarias sean un paso necesario para acabar con la inflación por cuanto el BCCR siempre ha tenido la soberanía absoluta de la emisión de dinero. Si el BCCR hubiese mantenido, desde la década de los 70’s, una emisión monetaria consistente con el crecimiento de la producción nacional, no habríamos tenido inflación, el tipo de cambio podría ser en este momento de C8,60 y podríamos conseguir, todavía, “tres confites por un cinco”.
La introducción de las bandas cambiarias es otro ejemplo del gobierno actuando en beneficio propio. Mientras que el pueblo costarricense se refugiaba cada vez más de la inflación del colón en una moneda fuerte como el US$, el gobierno solo veía que perdía señoreaje con el colón y decide introducir incertidumbre cambiaria como una estrategia para revertir los procesos naturales de dolarización. En otras palabras, la creación de la banca central nace para apropiarse del señoreaje y la introducción de las bandas cambiarias tuvo el intento de recuperar dicho señoreaje.
En estos momentos que se anuncian cambios profundos en los sistemas financieros, la discusión no debe ser en torno a los distintos regímenes cambiarios o a metas de inflación sino a la existencia misma de la banca central. La discusión debe sobre cómo cerrar el BCCR y emular el sistema monetario panameño que ha sido ejemplo de estabilidad monetaria y solidez financiera no solo para América Latina sino para el mundo entero.
_______________________
(1) White, Lawrence (1989): COMPETITION AND CURRENCY: Essays on Free Banking and Money. New York University Press.
(2) Smith, Vera C. (1936): THE RATIONALE OF CENTRAL BANKING and the free banking alternative. Liberty Fund. Indianapolis, EE.UU.
22 de junio de 2009
6 de junio de 2009
Cómo acabar con la inflación sin morir en el intento.
Por José Joaquín Fernández
En 1920, John Maynard Keynes, el padre del intervencionismo moderno dijo en su libro “The Economic Consecuences of Peace” que “No hay manera más sutil, ni medio más seguro para derribar las bases existentes de la sociedad que envilecer la moneda. El proceso envuelve todas las fuerzas ocultas de las leyes económicas del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni un hombre en un millón es capaz de preveer”.
Por más de treinta años los costarricenses hemos visto envilecer el colón con consecuencias nefastas para nosotros. Este envilecimiento de nuestra moneda se ha tornado aún peor desde que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) tuvo la ocurrencia de abandonar el sistema de minidevaluaciones y sustituirlo por un régimen de bandas cambiarias. Desde entonces, el diferencial entre compra y venta de la divisa se ha incrementado generando costos adicionales innecesarios para el sector productivo. Por otro lado, la volatilidad del tipo de cambio genera incertidumbre y mayores costos de producción reduciendo la inversión y generación de empleo. Además, la arbitrariedad en la intervención de las bandas cambiarias genera dudas sobre la honestidad del manejo de las mismas pues esos movimientos bruscos del tipo de cambio pueden generar ganancias multimillonarias para quienes sepan con anticipación el momento en que intervendrá el BCCR.
Como si esto fuera poco, el mal manejo de la política monetaria hizo que la tasa pasiva básica pasara de 15.75% en junio del 2005 a 4.25% en abril del 2008. Esta tasa es fundamental para la economía costarricense porque los préstamos en colones se ajustan de acuerdo al movimiento de la misma. Es decir, si la tasa pasiva básica sube, también sube la tasa de interés del préstamo en colones y por ende sube la cuota mensual del mismo. Es por esta razón que las mensualidades de los préstamos han subido de manera alarmante ahora que en abril del 2009 dicha tasa llegó a 11.50% luego de alcanzar el 12% en febrero de este año. El BCCR sabía que una tasa de 4.25% era insostenible y sin embargo la redujo de manera artificial creando una burbuja e ilusión de crecimiento económico.
Mucho más se puede decir de la pésima labor de la Junta Directiva del BCCR en el manejo de la política monetaria y por eso no es de extrañar que la economía costarricense tenga a febrero de este año una tasa negativa interanual de crecimiento del 4.9%.
Bien dice el Museo del Deutsche Bundesbank “El dinero juega un papel importante en nuestra vida diaria. Pero solo el dinero estable es un buen dinero”. Si hay mucho dinero en la economía se produce inflación y crecimiento artificial de la economía. Muy poco dinero produce deflación y contracción económica. El problema es que existen muchas definiciones de dinero: M0, M1, M2, liquidez total. Por ejemplo, M0 es la suma de los billetes y monedas físicas en circulación. M1 es M0 más los depósitos a la vista como cuentas corrientes. Es decir, puede ser que la “liquidez total” este creciendo mucho pero que M1 esté decreciendo. Entonces, ¿cómo saber si hay presiones inflacionarias en Costa Rica o no? Afortunadamente, esto es muy fácil de resolver de manera empírica.
En trabajos empíricos realizados por este servidor, demuestro que M1, y no la “liquidez total”, explica casi en un 100% la inflación en Costa Rica. Por tanto, para saber si hay suficiente dinero o liquidez sana en la economía basta con saber las tasas de crecimiento del dinero medido por M1. Por ejemplo, M1 creció a una tasa interanual del 13% en julio del 2008. Por eso no es de extrañar una inflación del 13.9% para ese año. Sin embargo, es alarmante saber que la variación interanual de M1 para marzo del 2009 es de -10.7%. En otras palabras, dado el crecimiento de M1 hasta la fecha, es falso sostener que la reducción del encaje bancario sobre los depósitos generaría presiones inflacionarias. Prueba de ello es que la inflación del mes de mayo, medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de -0.12% y que el aumento del IPC acumulado en lo que va del año es de tan solo 1.04%. Es absurdo que siendo la variable M1 la definición de dinero que mejor explica la inflación en Costa Rica, el Banco Central no la mencione en el Programa Monetario ni como parámetro, ni como instrumento, ni como meta para alcanzar su objetivo de inflación.
Otro de los errores fundamentales que está cometiendo el BCCR en este momento es el instrumento que está usando para controlar el crecimiento del dinero. Es bien sabido en la ciencia económica que el uso del encaje bancario es un pésimo instrumento para controlar la cantidad de dinero en circulación. El encaje es un impuesto, aumenta el margen de intermediación lo que implica que eleva las tasas de interés para los préstamos y castiga al ahorrante con menores tasas. Además, estimula la proliferación del sector informal (“garroteras”) en el sistema financiero.
Por tanto, si el BCCR quiere acabar con la inflación sin que la economía, la producción y la inversión colapsen aún más, se debe eliminar el uso de encaje bancario como instrumento de control de la cantidad de dinero en circulación. En el caso que esto produzca un crecimiento importante en M1, el exceso se debe recoger con Bonos de Estabilización Monetaria (BEM) cuyo plazo de vencimiento debe coincidir con las necesidades futuras de liquidez de la economía. Es decir, si se recogieran 100 millones de colones con BEM y se sabe que la economía costarricense necesitará 100 millones de M1 adicionales en 18 meses para mantener una inflación nula, entonces el vencimiento del BEM debe ser a 18 meses. Solo así podremos acabar con la inflación sin morir en el intento.
Otra opción que tiene el BCCR para eliminar el uso del encaje mínimo legal y evitar presiones inflacionarias es que abandone el absurdo de incrementar las Reservas Monetarias Internacionales (RMI). Hace unos años, las RMI equivalían a más o menos un mes de importaciones. Ahora equivalen a unos 3 ó 4 meses. Pero, ¿de dónde obtiene el BCCR esta idea de que incrementar el nivel de reservas es deseable o bueno para la economía del país? ¿Acaso no sabe el BCCR que no existe fundamento teórico para mantener reservas monetarias? Desde un punto de vista político, el nivel de las RMI solo sirven para determinar el tiempo en que el gobierno puede intervenir, manipular y alterar artificialmente el tipo de cambio. Si es cierto lo que dice el programa monetario del BCCR que el gobierno busca la liberalización cambiaria, entonces el nivel de las RMI, medida como meses de importaciones, debería reducirse y eventualmente llevarse a cero. En otras palabras, si el BCCR desea acabar con la inflación reduciendo el crecimiento de la oferta monetaria, lo puede hacer bajando los niveles de las RMI. Cuando el BCCR vende divisas, recoge liquidez. No hace falta usar el encaje mínimo legal como instrumento de control monetario.
En aras de alcanzar un sistema cambiario libre, el BCCR debe buscar una legislación que permita la más absoluta libertad de transar divisas al punto que cualquier chinamo de frutas también pueda comerciar divisas. Hasta que esto no se logre, no se debe liberalizar el tipo de cambio.
Sin embargo, uno debe seguir los buenos ejemplos y para el mundo Panamá es un gran ejemplo de un sistema monetario sano y un sistema financiero sólido. Panamá es el país de la región que mejor ha enfrentado la crisis financiera internacional. Sus pilares son ausencia de banco central y un sistema financiero altamente competitivo. ¡Sigamos el ejemplo panameño en materia financiera y monetaria!
En 1920, John Maynard Keynes, el padre del intervencionismo moderno dijo en su libro “The Economic Consecuences of Peace” que “No hay manera más sutil, ni medio más seguro para derribar las bases existentes de la sociedad que envilecer la moneda. El proceso envuelve todas las fuerzas ocultas de las leyes económicas del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni un hombre en un millón es capaz de preveer”.
Por más de treinta años los costarricenses hemos visto envilecer el colón con consecuencias nefastas para nosotros. Este envilecimiento de nuestra moneda se ha tornado aún peor desde que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) tuvo la ocurrencia de abandonar el sistema de minidevaluaciones y sustituirlo por un régimen de bandas cambiarias. Desde entonces, el diferencial entre compra y venta de la divisa se ha incrementado generando costos adicionales innecesarios para el sector productivo. Por otro lado, la volatilidad del tipo de cambio genera incertidumbre y mayores costos de producción reduciendo la inversión y generación de empleo. Además, la arbitrariedad en la intervención de las bandas cambiarias genera dudas sobre la honestidad del manejo de las mismas pues esos movimientos bruscos del tipo de cambio pueden generar ganancias multimillonarias para quienes sepan con anticipación el momento en que intervendrá el BCCR.
Como si esto fuera poco, el mal manejo de la política monetaria hizo que la tasa pasiva básica pasara de 15.75% en junio del 2005 a 4.25% en abril del 2008. Esta tasa es fundamental para la economía costarricense porque los préstamos en colones se ajustan de acuerdo al movimiento de la misma. Es decir, si la tasa pasiva básica sube, también sube la tasa de interés del préstamo en colones y por ende sube la cuota mensual del mismo. Es por esta razón que las mensualidades de los préstamos han subido de manera alarmante ahora que en abril del 2009 dicha tasa llegó a 11.50% luego de alcanzar el 12% en febrero de este año. El BCCR sabía que una tasa de 4.25% era insostenible y sin embargo la redujo de manera artificial creando una burbuja e ilusión de crecimiento económico.
Mucho más se puede decir de la pésima labor de la Junta Directiva del BCCR en el manejo de la política monetaria y por eso no es de extrañar que la economía costarricense tenga a febrero de este año una tasa negativa interanual de crecimiento del 4.9%.
Bien dice el Museo del Deutsche Bundesbank “El dinero juega un papel importante en nuestra vida diaria. Pero solo el dinero estable es un buen dinero”. Si hay mucho dinero en la economía se produce inflación y crecimiento artificial de la economía. Muy poco dinero produce deflación y contracción económica. El problema es que existen muchas definiciones de dinero: M0, M1, M2, liquidez total. Por ejemplo, M0 es la suma de los billetes y monedas físicas en circulación. M1 es M0 más los depósitos a la vista como cuentas corrientes. Es decir, puede ser que la “liquidez total” este creciendo mucho pero que M1 esté decreciendo. Entonces, ¿cómo saber si hay presiones inflacionarias en Costa Rica o no? Afortunadamente, esto es muy fácil de resolver de manera empírica.
En trabajos empíricos realizados por este servidor, demuestro que M1, y no la “liquidez total”, explica casi en un 100% la inflación en Costa Rica. Por tanto, para saber si hay suficiente dinero o liquidez sana en la economía basta con saber las tasas de crecimiento del dinero medido por M1. Por ejemplo, M1 creció a una tasa interanual del 13% en julio del 2008. Por eso no es de extrañar una inflación del 13.9% para ese año. Sin embargo, es alarmante saber que la variación interanual de M1 para marzo del 2009 es de -10.7%. En otras palabras, dado el crecimiento de M1 hasta la fecha, es falso sostener que la reducción del encaje bancario sobre los depósitos generaría presiones inflacionarias. Prueba de ello es que la inflación del mes de mayo, medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de -0.12% y que el aumento del IPC acumulado en lo que va del año es de tan solo 1.04%. Es absurdo que siendo la variable M1 la definición de dinero que mejor explica la inflación en Costa Rica, el Banco Central no la mencione en el Programa Monetario ni como parámetro, ni como instrumento, ni como meta para alcanzar su objetivo de inflación.
Otro de los errores fundamentales que está cometiendo el BCCR en este momento es el instrumento que está usando para controlar el crecimiento del dinero. Es bien sabido en la ciencia económica que el uso del encaje bancario es un pésimo instrumento para controlar la cantidad de dinero en circulación. El encaje es un impuesto, aumenta el margen de intermediación lo que implica que eleva las tasas de interés para los préstamos y castiga al ahorrante con menores tasas. Además, estimula la proliferación del sector informal (“garroteras”) en el sistema financiero.
Por tanto, si el BCCR quiere acabar con la inflación sin que la economía, la producción y la inversión colapsen aún más, se debe eliminar el uso de encaje bancario como instrumento de control de la cantidad de dinero en circulación. En el caso que esto produzca un crecimiento importante en M1, el exceso se debe recoger con Bonos de Estabilización Monetaria (BEM) cuyo plazo de vencimiento debe coincidir con las necesidades futuras de liquidez de la economía. Es decir, si se recogieran 100 millones de colones con BEM y se sabe que la economía costarricense necesitará 100 millones de M1 adicionales en 18 meses para mantener una inflación nula, entonces el vencimiento del BEM debe ser a 18 meses. Solo así podremos acabar con la inflación sin morir en el intento.
Otra opción que tiene el BCCR para eliminar el uso del encaje mínimo legal y evitar presiones inflacionarias es que abandone el absurdo de incrementar las Reservas Monetarias Internacionales (RMI). Hace unos años, las RMI equivalían a más o menos un mes de importaciones. Ahora equivalen a unos 3 ó 4 meses. Pero, ¿de dónde obtiene el BCCR esta idea de que incrementar el nivel de reservas es deseable o bueno para la economía del país? ¿Acaso no sabe el BCCR que no existe fundamento teórico para mantener reservas monetarias? Desde un punto de vista político, el nivel de las RMI solo sirven para determinar el tiempo en que el gobierno puede intervenir, manipular y alterar artificialmente el tipo de cambio. Si es cierto lo que dice el programa monetario del BCCR que el gobierno busca la liberalización cambiaria, entonces el nivel de las RMI, medida como meses de importaciones, debería reducirse y eventualmente llevarse a cero. En otras palabras, si el BCCR desea acabar con la inflación reduciendo el crecimiento de la oferta monetaria, lo puede hacer bajando los niveles de las RMI. Cuando el BCCR vende divisas, recoge liquidez. No hace falta usar el encaje mínimo legal como instrumento de control monetario.
En aras de alcanzar un sistema cambiario libre, el BCCR debe buscar una legislación que permita la más absoluta libertad de transar divisas al punto que cualquier chinamo de frutas también pueda comerciar divisas. Hasta que esto no se logre, no se debe liberalizar el tipo de cambio.
Sin embargo, uno debe seguir los buenos ejemplos y para el mundo Panamá es un gran ejemplo de un sistema monetario sano y un sistema financiero sólido. Panamá es el país de la región que mejor ha enfrentado la crisis financiera internacional. Sus pilares son ausencia de banco central y un sistema financiero altamente competitivo. ¡Sigamos el ejemplo panameño en materia financiera y monetaria!
1 de abril de 2009
Qué causa las crisis financieras y cómo evitarlas
Por José Joaquín Fernández
Cuando en el 2001 EEUU entra en un periodo de desaceleración económica, el Gobierno reaccionó, por medio de la Reserva Federal (FED), con una política monetaria de crédito fácil (o irresponsable) que se tradujo en una reducción de las tasas de interés de referencia del 6.50% en enero del 2001 al 1.00% hacia el 2004. Dadas las condiciones reales de la economía de los EEUU, esta reducción era artificial; es decir insostenible y se sabía que eventualmente debían subir. Con la reducción artificial en las tasas de interés, el gobierno “estimuló” e indujo deliberadamente a las personas a contraer deudas hipotecarias que empezaron a ser imposibles de pagar una vez que las tasas empezaron a subir y alcanzaron niveles de 5.25% a mediados del 2006.
Esto fue lo que causó la crisis inmobiliaria en los EEUU. Cuando subió la tasa de interés ya muchos no pudieron pagar la hipoteca y el valor de los bienes raíces cae dando origen a la crisis bancaria. Esto no es falla del mercado ni de la libertad económica sino del gobierno. La riqueza no se genera con una reducción artificial de las tasas de interés por parte del gobierno ni con una expansión mágica del crédito o del gasto público sea por medio de la Banca Central o del Tesoro.
Es necesario observar que en 1912, hace casi un siglo, el economista Ludwig Mises, exponente de la corriente Escuela Austriaca de Economía pronosticó la actual crisis financiera en su libro “The Theory of Money and Credit” cuando expresa: “El demagogo no se molesta por las consecuencias remotas de sus políticas. El escoge inflación y expansión del crédito a pesar de que el sabe que el boom creado es de corta duración y que inevitablemente debe acabar en desplome”.
Las sociedades siempre han sido consumistas y codiciosas. Si esta fuera la causa de la crisis entonces siempre estaríamos en crisis. El problema surge cuando el gobierno alimenta el consumo de manera artificial ya sea con reducción de las tasas de interés, expansión de la oferta monetaria sin respaldo o con un mayor gasto público. En fin, la crisis tuvo su origen con el intervencionismo estatal en la reducción artificial de las tasas de interés y por tanto es falla exclusiva del gobierno.
Sin embargo, si bien es cierto que la crisis financiera en los EEUU se empezó a gestar con la reducción de las tasas de interés, el papel que desempeñaron dos entidades financieras hipotecarias fue fundamental para agravar la crisis. Estas entidades son Fannie Mae (Federal National Mortgage Association) y Freddie Mac (Federal Home Loan Mortgage Corporation) que son de origen privado pero con patrocinio estatal muy importante. Estas entidades, al tener respaldo del gobierno, usaron criterio político para cumplir sus objetivos de suplir de liquidez a las entidades prestamistas de hipotecas y de otorgar garantías hipotecarias.
Fue así como para el tercer trimestre del 2007 ambas instituciones llegan a garantizar, o a tener derechos, sobre más del 50% de todas las hipotecas de los EEUU. con un valor de deuda de US$5.2 billones que en el 2003 apenas era de US$1.2 billones. Por ser entidades de patrocinio político, se pensó solo en el corto plazo y se dieron varios descuidos con el fin de poder colocar más recursos con mayores niveles de riesgo. Uno de ellos fue que estas entidades operaron con menores niveles de reservas a los exigidos a las entidades privadas. Por tanto, no es de extrañar lo acontecido cuando las tasas de interés subieron.
El papel que jugaron en la crisis financiera las instituciones cuasi-gubernamentales de Fannie Mae y Freddie Mac es tal que en una entrevista de febrero del 2009 que le hiciera Larry Kudlow, del programa Kudlow Reports, de CNBC, a Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, este último afirma que la solidez del sistema financiero canadiense se debe a que ellos no tienen instituciones financieras semejantes con participación del gobierno (1).
En los EEUU, el 2008 fue el año del desplome de las políticas de estímulo artificial de los años anteriores. Y, ¿cómo reacciona el gobierno de los EEUU para enfrentar el desplome? ¡Increíblemente esta haciendo lo mismo que dio origen a la misma! Las tasas de interés de referencia de la FED se han reducido nuevamente a partir de septiembre del 2008 y en diciembre de ese año alcanzaron niveles históricos a una banda que va de entre el 0.0 y el 0.5%. En abril del 2009, fecha en que se escribe esta nota, no ha habido modificación aún sobre las mismas.
Por otra parte, las tasas hipotecarias en los EEUU están en 4.96%, sus niveles del más bajos en toda la historia. ¿Cree el lector que son sostenibles las tasas de interés en los EEUU?
Por otra parte, existe un peligro inminente de repunte de la tasa de inflación de EEUU. Un programa de “estímulo” de la Reserva Federal de los EEUU está inyectando de liquidez la economía con US$ 500 mil millones. Dicho incremento de la cantidad de liquidez empezó a mediados de enero y terminará el 30 de junio próximo que consiste en la compra de bonos hipotecarios. Y dado que la inflación, o aumento en el costo de la vida, es un fenómeno monetario, ¿qué pasará cuando este exceso de liquidez se traduzca en inflación y deban ajustarse a la alza las tasas de interés?
El eventual desplome de una política monetaria que estimule artificialmente la economía es inevitable y no existe regulación posible que lo evite. La crisis no es un problema de falta de regulación. Creer lo contrario es demagogia. Si los gobiernos continúan con políticas monetarias expansivas y reducciones artificiales de las tasas de interés, por más nuevas regulaciones que implementen, no podrá evitarse un nuevo desplome.
Decía Adam Smith en su obra “La riqueza de la naciones” que lo que es sano para una economía familiar también lo es para el gobierno. En época de crisis, se recomienda a las familias austeridad en sus gastos y evitar mayor endeudamiento. Pues bien, lo mismo deben hacer los gobiernos para reactivar la economía. El endeudamiento por parte del gobierno y sus programas de “estímulo” solo agravará la crisis. Por definición, una empresa en quiebra no es capaz de generar ni inversión ni nuevas fuentes de empleo, ni siquiera aumentar los salarios. Solo las empresas competitivas son las capaces de financiar inversión y transferencia tecnológica, de generar empleo y pagar salarios crecientes. No podremos estimular el crecimiento favoreciendo a las empresas ineficientes con los recursos de los contribuyentes eficientes. Todo paquete de “estímulo” no es más que un eufemismo para lo que en realidad es un paquete de transferencias de agentes económicos eficientes a ineficientes. Debe quedar claro que ni la expansión artificial del crédito ni las políticas socialistas o keynesianas que implican la expansión del gasto público estimulan el sano crecimiento económico.
Sin embargo, el gobierno de EEUU aprobó un paquete de transferencias por US$787 mil millones para rescatar a empresas ineficientes bajo el pretexto de que son muy grandes para dejarlas quebrar. ¿No serán mejor decir que estas empresas son muy grandes para rescatarlas? Ya Japón vivió en la década de los 90’s la misma experiencia que los EEUU viven ahora. Los precios de los bienes raíces cayeron en un 80% y el índice Nikkei cayó alrededor de un 70%. Japón redujo las tasas de interés, aprobó, no uno, sino varios paquetes de estímulo por varios billones de yenes y se embarcó en un gasto público impresionante en infraestructura. Todo esto con efectos insignificantes sobre la economía. (2)
Así como en un pastel de recursos, a mayor tamaño sea la tajada que se lleve el gobierno, menos recursos quedan a disposición del sector privado. Le hago una pregunta al lector, ¿dónde genera mayor riqueza el capital? ¿En manos de un burócrata o en manos de los emprendedores privados? Para reactivar la economía el gobierno debe reducir impuestos y simultáneamente reducir sus gasto para liberar recursos al sector privado, único motor del desarrollo económico.
El problema financiero en los EEUU no se solucionará hasta tanto no se limpien los activos “tóxicos”. Es decir, algunas instituciones financieras tienen colocados préstamos o títulos hipotecarios que están respaldados por bienes raíces que en este momento no cubren el valor de la deuda. Esta pérdida es real y los paquetes de transferencias no hacen más que prolongar e incrementar los costos del debacle.
La economía necesita que operen las fuerzas del libre mercado, no las fuerzas políticas.
Si la causa de las crisis financieras tiene su origen en un manejo discrecional de la política monetaria, entonces para evitarlas la única solución posible es eliminar esta facultad discrecional que tienen los políticos de alterar a su antojo las tasas de interés y de expandir la oferta monetaria. Aquí hay tres opciones. La primera es diseñar un programa monetario donde el crecimiento de la oferta monetaria sea determinado según una regla de expansión como por ejemplo siguiendo la propuesta de Milton Friedman donde el crecimiento de la oferta monetaria se determina según el crecimiento del PNB de los últimos años. La segunda propuesta es también una regla monetaria y es volver al patrón oro tal y como lo propone Murray Rothbard. En este caso, la cantidad de dólares que imprima la FED será una función directa de las reservas de oro. Una última propuesta es cerrar los Bancos Centrales y entrar en un esquema denominado “free banking” tal y como existía siglos atrás en donde tanto la oferta como la demanda de dinero se determina en un mercado libre y competitivo.
(1) http://www.cnbc.com/id/15840232?video=1043703424&play=1
(2) “Powell: Avoid Japan’s mistakes”. The Washington Times. Sunday, March 8, 2009
Cuando en el 2001 EEUU entra en un periodo de desaceleración económica, el Gobierno reaccionó, por medio de la Reserva Federal (FED), con una política monetaria de crédito fácil (o irresponsable) que se tradujo en una reducción de las tasas de interés de referencia del 6.50% en enero del 2001 al 1.00% hacia el 2004. Dadas las condiciones reales de la economía de los EEUU, esta reducción era artificial; es decir insostenible y se sabía que eventualmente debían subir. Con la reducción artificial en las tasas de interés, el gobierno “estimuló” e indujo deliberadamente a las personas a contraer deudas hipotecarias que empezaron a ser imposibles de pagar una vez que las tasas empezaron a subir y alcanzaron niveles de 5.25% a mediados del 2006.
Esto fue lo que causó la crisis inmobiliaria en los EEUU. Cuando subió la tasa de interés ya muchos no pudieron pagar la hipoteca y el valor de los bienes raíces cae dando origen a la crisis bancaria. Esto no es falla del mercado ni de la libertad económica sino del gobierno. La riqueza no se genera con una reducción artificial de las tasas de interés por parte del gobierno ni con una expansión mágica del crédito o del gasto público sea por medio de la Banca Central o del Tesoro.
Es necesario observar que en 1912, hace casi un siglo, el economista Ludwig Mises, exponente de la corriente Escuela Austriaca de Economía pronosticó la actual crisis financiera en su libro “The Theory of Money and Credit” cuando expresa: “El demagogo no se molesta por las consecuencias remotas de sus políticas. El escoge inflación y expansión del crédito a pesar de que el sabe que el boom creado es de corta duración y que inevitablemente debe acabar en desplome”.
Las sociedades siempre han sido consumistas y codiciosas. Si esta fuera la causa de la crisis entonces siempre estaríamos en crisis. El problema surge cuando el gobierno alimenta el consumo de manera artificial ya sea con reducción de las tasas de interés, expansión de la oferta monetaria sin respaldo o con un mayor gasto público. En fin, la crisis tuvo su origen con el intervencionismo estatal en la reducción artificial de las tasas de interés y por tanto es falla exclusiva del gobierno.
Sin embargo, si bien es cierto que la crisis financiera en los EEUU se empezó a gestar con la reducción de las tasas de interés, el papel que desempeñaron dos entidades financieras hipotecarias fue fundamental para agravar la crisis. Estas entidades son Fannie Mae (Federal National Mortgage Association) y Freddie Mac (Federal Home Loan Mortgage Corporation) que son de origen privado pero con patrocinio estatal muy importante. Estas entidades, al tener respaldo del gobierno, usaron criterio político para cumplir sus objetivos de suplir de liquidez a las entidades prestamistas de hipotecas y de otorgar garantías hipotecarias.
Fue así como para el tercer trimestre del 2007 ambas instituciones llegan a garantizar, o a tener derechos, sobre más del 50% de todas las hipotecas de los EEUU. con un valor de deuda de US$5.2 billones que en el 2003 apenas era de US$1.2 billones. Por ser entidades de patrocinio político, se pensó solo en el corto plazo y se dieron varios descuidos con el fin de poder colocar más recursos con mayores niveles de riesgo. Uno de ellos fue que estas entidades operaron con menores niveles de reservas a los exigidos a las entidades privadas. Por tanto, no es de extrañar lo acontecido cuando las tasas de interés subieron.
El papel que jugaron en la crisis financiera las instituciones cuasi-gubernamentales de Fannie Mae y Freddie Mac es tal que en una entrevista de febrero del 2009 que le hiciera Larry Kudlow, del programa Kudlow Reports, de CNBC, a Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, este último afirma que la solidez del sistema financiero canadiense se debe a que ellos no tienen instituciones financieras semejantes con participación del gobierno (1).
En los EEUU, el 2008 fue el año del desplome de las políticas de estímulo artificial de los años anteriores. Y, ¿cómo reacciona el gobierno de los EEUU para enfrentar el desplome? ¡Increíblemente esta haciendo lo mismo que dio origen a la misma! Las tasas de interés de referencia de la FED se han reducido nuevamente a partir de septiembre del 2008 y en diciembre de ese año alcanzaron niveles históricos a una banda que va de entre el 0.0 y el 0.5%. En abril del 2009, fecha en que se escribe esta nota, no ha habido modificación aún sobre las mismas.
Por otra parte, las tasas hipotecarias en los EEUU están en 4.96%, sus niveles del más bajos en toda la historia. ¿Cree el lector que son sostenibles las tasas de interés en los EEUU?
Por otra parte, existe un peligro inminente de repunte de la tasa de inflación de EEUU. Un programa de “estímulo” de la Reserva Federal de los EEUU está inyectando de liquidez la economía con US$ 500 mil millones. Dicho incremento de la cantidad de liquidez empezó a mediados de enero y terminará el 30 de junio próximo que consiste en la compra de bonos hipotecarios. Y dado que la inflación, o aumento en el costo de la vida, es un fenómeno monetario, ¿qué pasará cuando este exceso de liquidez se traduzca en inflación y deban ajustarse a la alza las tasas de interés?
El eventual desplome de una política monetaria que estimule artificialmente la economía es inevitable y no existe regulación posible que lo evite. La crisis no es un problema de falta de regulación. Creer lo contrario es demagogia. Si los gobiernos continúan con políticas monetarias expansivas y reducciones artificiales de las tasas de interés, por más nuevas regulaciones que implementen, no podrá evitarse un nuevo desplome.
Decía Adam Smith en su obra “La riqueza de la naciones” que lo que es sano para una economía familiar también lo es para el gobierno. En época de crisis, se recomienda a las familias austeridad en sus gastos y evitar mayor endeudamiento. Pues bien, lo mismo deben hacer los gobiernos para reactivar la economía. El endeudamiento por parte del gobierno y sus programas de “estímulo” solo agravará la crisis. Por definición, una empresa en quiebra no es capaz de generar ni inversión ni nuevas fuentes de empleo, ni siquiera aumentar los salarios. Solo las empresas competitivas son las capaces de financiar inversión y transferencia tecnológica, de generar empleo y pagar salarios crecientes. No podremos estimular el crecimiento favoreciendo a las empresas ineficientes con los recursos de los contribuyentes eficientes. Todo paquete de “estímulo” no es más que un eufemismo para lo que en realidad es un paquete de transferencias de agentes económicos eficientes a ineficientes. Debe quedar claro que ni la expansión artificial del crédito ni las políticas socialistas o keynesianas que implican la expansión del gasto público estimulan el sano crecimiento económico.
Sin embargo, el gobierno de EEUU aprobó un paquete de transferencias por US$787 mil millones para rescatar a empresas ineficientes bajo el pretexto de que son muy grandes para dejarlas quebrar. ¿No serán mejor decir que estas empresas son muy grandes para rescatarlas? Ya Japón vivió en la década de los 90’s la misma experiencia que los EEUU viven ahora. Los precios de los bienes raíces cayeron en un 80% y el índice Nikkei cayó alrededor de un 70%. Japón redujo las tasas de interés, aprobó, no uno, sino varios paquetes de estímulo por varios billones de yenes y se embarcó en un gasto público impresionante en infraestructura. Todo esto con efectos insignificantes sobre la economía. (2)
Así como en un pastel de recursos, a mayor tamaño sea la tajada que se lleve el gobierno, menos recursos quedan a disposición del sector privado. Le hago una pregunta al lector, ¿dónde genera mayor riqueza el capital? ¿En manos de un burócrata o en manos de los emprendedores privados? Para reactivar la economía el gobierno debe reducir impuestos y simultáneamente reducir sus gasto para liberar recursos al sector privado, único motor del desarrollo económico.
El problema financiero en los EEUU no se solucionará hasta tanto no se limpien los activos “tóxicos”. Es decir, algunas instituciones financieras tienen colocados préstamos o títulos hipotecarios que están respaldados por bienes raíces que en este momento no cubren el valor de la deuda. Esta pérdida es real y los paquetes de transferencias no hacen más que prolongar e incrementar los costos del debacle.
La economía necesita que operen las fuerzas del libre mercado, no las fuerzas políticas.
Si la causa de las crisis financieras tiene su origen en un manejo discrecional de la política monetaria, entonces para evitarlas la única solución posible es eliminar esta facultad discrecional que tienen los políticos de alterar a su antojo las tasas de interés y de expandir la oferta monetaria. Aquí hay tres opciones. La primera es diseñar un programa monetario donde el crecimiento de la oferta monetaria sea determinado según una regla de expansión como por ejemplo siguiendo la propuesta de Milton Friedman donde el crecimiento de la oferta monetaria se determina según el crecimiento del PNB de los últimos años. La segunda propuesta es también una regla monetaria y es volver al patrón oro tal y como lo propone Murray Rothbard. En este caso, la cantidad de dólares que imprima la FED será una función directa de las reservas de oro. Una última propuesta es cerrar los Bancos Centrales y entrar en un esquema denominado “free banking” tal y como existía siglos atrás en donde tanto la oferta como la demanda de dinero se determina en un mercado libre y competitivo.
(1) http://www.cnbc.com/id/15840232?video=1043703424&play=1
(2) “Powell: Avoid Japan’s mistakes”. The Washington Times. Sunday, March 8, 2009
26 de agosto de 2008
El destino del US dólar, del euro, del yuan y del colón.
Existen periodos de crecimiento económico sostenido con salarios crecientes y bajas tasas de desempleo. Pero hay periodos donde la economía no crece mucho y, por ende, tampoco lo pueden hacer los salarios y es probable que aumente la tasa de desempleo. Estos son los ciclos económicos que han sido inevitables. Pero, ¿cómo responder cuando el crecimiento económico empieza a desacelerarse?Con el fin de atenuar los efectos de la desaceleración económica, algunos políticos recurren a la política monetaria o al Banco Central. Algunos políticos creen que imprimiendo más dinero habrá más riqueza, más inversión y más empleo. Cuando un Banco Central, como la Reserva Federal de los EE.UU. (FED) o el Banco Central Europeo (BCE), aumenta la cantidad de dinero en circulación lo hace reduciendo las tasas de interés. Este exceso de liquidez se canaliza primero hacia el sistema financiero, causando un exceso de crédito que obliga a las instituciones financieras a reducir o flexibilizar los requisitos de crédito a sus clientes con el fin de reducir sus reservas monetarias causadas por el exceso de liquidez originado por la política del Banco Central de “dinero fácil”. Sin embargo esta política de “dinero fácil” no puede mantenerse porque imprimir más dinero NUNCA puede generar mayor riqueza. Todo exceso de liquidez eventualmente se traduce en una “burbuja”, en una aceleración de la tasa de inflación o en ambas.
Esto es lo que ha sucedido en los EE.UU. desde el 2001 cuando entraron en un periodo de desaceleración económica y el Gobierno reaccionó con una política monetaria de dinero fácil (o irresponsable) que se tradujo en una reducción de las tasas de interés del 6.50% en enero del 2001 al 1.00% hacia el 2004 y que se encuentran en este momento en 2.00%. El Gobierno deliberadamente indujo al endeudamiento a niveles que la economía de los EE.UU. no lo permitía y que ha causado la crisis inmobiliaria, la contracción del crédito y los problemas de entidades financieras como Bear Stearns, Fannie Mae, Freddie Mac y Lehman Brothers Holding, solo para mencionar algunos casos de los más sonados. Es decir, esta crisis financiera la ha creado la FED, y solo por la FED, por haber bajado la tasa de interés a niveles que ellos sabían insostenibles. Sin embargo, como es costumbre, el Gobierno no admitirá su culpa y por el contrario le echará la culpa al mercado aludiendo “falta de regulación”. Por otra parte, la emisión excesiva de dólares por parte de la FED ha causado su depreciación en todo el mundo. En enero del 2001 el US Dollar Index estaba en 119.11 y cayó a 71.98 a mediados de julio del 2008. En resumen se puede decir que la FED sigue un enfoque keynesiano que atribuye la desaceleración económica, no a un proceso natural de mercado, sino a una falla del mismo causada por una insuficiencia de la demanda agregada.
Por su parte, la política monetaria del Banco Central Europeo ha sido contraria a la ejercida por la FED. El BCE sigue un enfoque de la escuela monetarista liderada por el pensamiento de Milton Friedman quien fuera galardonado con el premio Nobel en economía en el año 1976. El enfoque monetarista del BCE se desprende claramente de sus objetivos e instrumentos publicados en su página de Internet: “El objetivo de la política monetaria del Banco Central Europeo es mantener la estabilidad de precios. El BCE apunta a tasas de inflación por debajo, pero cerca, del 2% anual en el mediano plazo[1]. “… un banco central solo puedo contribuir al crecimiento potencial de la economía por medio del mantenimiento de un ambiente de estabilidad de precios. No puede aumentar el crecimiento económico expandiendo la oferta monetaria o manteniendo las tasas de interés de corto plazo a un nivel inconsistente con la estabilidad de precios. Un banco central solo puede influir el nivel general de precios. … Ultimadamente, la inflación es un fenómeno monetario[2]”. En resumen, el BCE asume la responsabilidad que la inflación no depende de los precios del petróleo, ni del clima, ni de la especulación sino exclusivamente de la expansión de la oferta monetaria que ejerzan y saben muy bien que la expansión de la oferta monetaria no es, a la larga, ningún estímulo al crecimiento económico, a diferencia de la creencia de la FED.
Los keynesianos han criticado recientemente al BCE por aumentar las tasas de interés a 4.25% el pasado 3 de julio porque, falazmente, dicen que el bajo crecimiento del área del euro se debe a la insuficiencia de demanda causado por poca liquidez. El BCE por el contrario dice que sube las tasas de interés para contraer la oferta monetaria con el fin de combatir la inflación que ha alcanzado niveles que superan el 4% en estos momentos.
Otros bancos centrales han seguido políticas keynesianas con resultados nefastos. En Argentina, por ejemplo, la inflación de 1989 llegó a casi 5,000%. Como solución se creó en 1990 la caja de conversión y en menos de tres años la inflación llegó a 0% y se mantuvo así durante toda su existencia. Con una caja de conversión, la oferta monetaria depende del sector privado (como en Panamá) y no del capricho del político de turno. En el 2001, Argentina atravesaba una recesión económica que llevaba varios años y un grupo de economistas keynesianos creía que la causa de la recesión de ese país se debía a la existencia de la caja de conversión porque decían que esta creaba una camisa de fuerza para la expansión monetaria y abogaban por su abolición lo cual finalmente consiguieron el 06 de enero del 2002 con una devaluación del 40% (entiéndanse una expansión monetaria del 40%) y para finales del 2002 el PNB de la Argentina cayó en 12% en términos reales y la inflación superó el 40%. Esto demostró una vez más que la expansión de la oferta monetaria no es un estímulo saludable para el crecimiento económico y que la recesión se debió, y se debe, más a la poca libertad económica y al exceso de gasto público que estruja al sector privado y le impide crecer, invertir y generar empleo.
En la actualidad, según la revista “The Economist [3]” China está considerando usar políticas monetarias de “dinero fácil” (al estilo de la FED) para estimular el crecimiento económico de su economía porque se espera que este caiga de un 11.9% en el 2007 a un 8.6% en el 2012. Dicen que para un buen científico no hay sorpresas sino sorprendidos. Que no nos sorprenda que una eventual aceleración de la política monetaria en China traiga consecuencias nefastas no solo para su economía sino al resto del mundo.
Fue en 1967 cuando Milton Friedman explicó claramente en “The Role of Monetary Policy[4]” el por qué un banco central no puede afectar, a la larga, variables reales como el crecimiento económico, las tasas de interés, el tipo de cambio o los niveles de empleo. Friedman durante su vida se dedicó a explicar el por qué la inflación no depende de los precios del petróleo, ni del déficit fiscal sino solo de la política monetaria del Banco Central. El único rol natural de un banco central debe ser la estabilidad de precios y lo mejor y único que un banco central puede hacer por mejorar el crecimiento económico es controlar la inflación. Por décadas, el Deutsche Bundesbank siguió con éxito las recomendaciones de Friedman y tenía muy claro que la inflación no es receta para el crecimiento económico. “En el curso de los años setenta, si no antes, la evolución económica de los países industrializados del mundo occidental desvirtuó la suposición, a veces muy extendida, de que el nivel de empleo de la economía puede ser incrementado, de forma duradera, con el estímulo de una inflación más o menos rápida. Antes bien sucede lo contrario: la estabilidad de la moneda es, a largo plazo, un supuesto importante para el buen funcionamiento de la economía de mercado y, con ello, para un próspero crecimiento económico y un alto nivel de ocupación.[5]” Para un Banco Central fijarse una meta de inflación inferior al 2% anual es sumamente sencillo. Lo único que tiene que hacer es emitir (o poner a circular) el dinero apenas suficiente de acuerdo al crecimiento de la producción. Esto es una tarea facilísima dado que, por definición, todo Banco Central tiene el monopolio de la emisión de dinero.
En Costa Rica, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) vive una crisis existencial porque no tiene ni idea de su razón de ser. El BCCR cree que su objetivo es fijar el tipo de cambio y vive de una ilusión omnipotente creyendo que puede afectar esta variable simplemente imprimiendo papel cuando en realidad el tipo de cambio es una variable real que depende del sector productivo ligado al comercio de bienes y servicios internacionales. El resultado ha sido una inflación esperada superior al 14% para el 2008, la tasa pasiva básica ha pasado de 15.25% en abril del 2006 a una tasa insostenible del 4.25% en abril del 2008 que no compensa la inflación, y un tipo de cambio mucho más volátil. Todo esto genera una incertidumbre tal que afecta seriamente el crecimiento económico. ¿Cómo es posible que siendo la inflación un fenómeno monetario tengamos inflaciones de 2 dígitos? El BCCR se fija una meta de inflación para el 2009 del 9%. Eso es como que un estudiante se fijara la meta de obtener calificaciones de 2 en escala de 1 a 10. ¿Por qué simplemente el BCCR no se fija una tasa de crecimiento de la oferta monetaria para el 2009 que nos lleve a una tasa de inflación inferior al 2% anual? Dado esta crisis existencial del BCCR es que muchos economistas, empresarios y público en general están pidiendo el cierre del BCCR y la dolarización de la economía.
Por décadas, el Deutsche Bundesbank siguió con éxito las recomendaciones de Friedman y hoy en día, más de 40 años después, al parecer solo el Banco Central Europeo entiende el mensaje. En Costa Rica hay que poner más presión al BCCR para que leve la inflación a niveles inferiores al 2% anual antes de finales del 2010 o bien que mejor apague la luz y cierre sus puertas.
[1] http://www.ecb.int/mopo/html/index.en.html
[2] http://www.ecb.int/mopo/intro/role/html/index.en.html
[3] http://www.economist.com/research/articlesBySubject/PrinterFriendly.cfm?story_id=11916160
[4] Friedman, Milton (1968): “The Role of Monetary Policy”. En American Economic Review, Vol. LVIII, Nº1, Marzo.
[5] Deutsche Bundesbank (1994): Política Monetaria del Bundesbank. Frankfurt am Main, Alemania. Marzo. P.19
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